Por qué usar harinas integrales para hacer repostería casera

Al que le gusta desayunar su propio bizcocho o sus galletas caseras con las que nunca falla, tiene que plantearse la realidad de que es posible que su receta no sea la más saludable. Con unos pequeños cambios podemos crear un producto del que podemos sentirnos orgullosos, a la par que tranquilos por estar nutriéndonos y además disfrutando. ¿Por qué no usar harinas integrales para prepararlos? Tan sencillo como esto.

  • Si utilizamos harinas integrales aumentamos la cantidad de fibra favoreciendo el tránsito intestinal y evitando el estreñimiento. La fibra también permite que los nutrientes se absorban lentamente. Esto es muy importante porque impide que el azúcar suba rápidamente a la sangre y genere picos hiperglucémicos, muy perjudiciales para los diabéticos. Para los que quieren controlar el peso, educando su organismo para un uso de la energía más equilibrado, también deben tener en cuenta esto.
  • La fibra también tiene la propiedad de limitar la absorción del colesterol y los ácidos grasos dentro del intestino. De esta manera se favorece la reducción de los niveles de colesterol en sangre, que tanto nos preocupan.
  • Se favorece también la sensación de saciedad. Con un trocito pequeño de bizcocho o un par de galletas, tendremos una merienda suficiente. Esto es importante porque debemos recordar que el hecho de que los dulces estén preparados con cereales integrales, no implica que tengan menos calorías y que podamos tomar todo lo que queramos, ¿verdad?, que es la creencia general. En una tienda de dietética, todo es sano, todo adelgaza. No.
  • En cuanto a las calorías, los cereales integrales y los refinados proporcionan prácticamente la misma energía. Es su contenido en fibra el que hace que un bizcocho integral nos llene bastante más que uno hecho con harinas refinadas.
  • Los cereales integrales aportan muchos más minerales, selenio, cinc, magnesio, cobre, hierro y fósforo. Además, vitaminas del grupo B y vitamina E, que es la clave del poder antioxidante de los integrales. La vitamina E, que es el hito en el mundo antiage, es muy abundante en los cereales integrales y no en los refinados, porque se encuentra justamente en el germen del grano de cereal que se elimina en el proceso de refinado.

Otros ingredientes que debemos cuidar para unos dulces caseros más sanos

Las grasas: si preparamos nuestros postres con aceite de oliva en vez de mantequillas, mantecas o margarinas, nos beneficiaremos de las múltiples ventajas del ácido oleico, que regula los niveles de lípidos en sangre, y del poder protector de la vitamina E.

El azúcar: podemos sustituir el azúcar que añadamos a nuestra receta, por edulcorantes sin calorías o incluso por azúcar moreno, que aunque nos aporte las mismas calorías que el azúcar blanco, endulza más con menos cantidad y conserva sus vitaminas originarias.

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¿Son seguros los edulcorantes artificiales?

Muchas personas que les interesa la salud y la nutrición de forma especial, leen artículos en revistas y en Internet que hablan fatal de los edulcorantes artificiales y les produce inseguridad. Hoy me gustaría contaros mi experiencia en este tema para quitar de una vez por todas, los prejuicios que podamos tener.

Los edulcorantes artificiales son sustancias químicas mucho más dulces que el azúcar y la miel, que no contienen hidratos de carbono, no aportan calorías y no aumentan los niveles de glucosa en sangre. Este último punto es muy interesante porque tienen un beneficio directo en la ayuda para controlar el peso, en prevenir la caries o para evitar las subidas de azúcar, que no está nada mal como para tenerlos en cuenta.

Como siempre han suscitado temor por su supuesto efecto cancerigeno, se han hecho muchísimos estudios para comprobar la cantidad que deberíamos tomar para que producto no de problemas. Para tener cáncer por culpa de la sacarina deberíamos tomar un caldero diario. ¡Bastante improbable!

El edulcorante más conocido es la sacarina, que endulza 300 veces más que el azúcar. El aspartamo endulza unas 200 veces más y el ciclamato unas 50.

Otro grupo fundamental dentro del mundo de los edulcorantes artificiales son los polialcoholes. Son derivados de los azúcares que tienen un dulzor incomparable y que no dejan un regusto metálico como lo hace la sacarina. Cuando se disuelven adquieren propiedades refrescantes, por eso se emplean en chicles y refrescos. Contienen aproximadamente la mitad de calorías que el azúcar y no generan caries. Son el manitol, sorbitol y xilitol. Si nos pasamos con los polialcoholes, notaremos molestias intestinales como gases e incluso diarrea. Lo pone muy pequeñito en los envases de caramelos o chicles modernos sin azúcar y si no nos damos cuenta, podremos sufrir el problema de la hinchazón y no sabremos por qué.

Si alguna vez decidís tomar gominolas sin azúcar, o cualquier caramelo o dulce especial para dieta, que sepáis que lo más normal es que os de este problema. Cuando compramos este tipo de productos, tenemos que saber que no podemos comer todo lo queramos porque no engorden.

Es mejor endulzar un poquito con azúcar moreno, que es más dulce que la blanca, que llenar nuestra dieta de edulcorantes. Un poco de todo está bien.

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Análisis de los productos para adelgazar

Hoy me gustaría intentar informaros sobre una duda permanente que tienen las personas que quieren adelgazar: para qué sirven y qué contienen todo ese montón de productos que prometen ayudar para bajar de peso. 

Es importante saber que la mayoría de estos productos tienen todavía poco fundamento científico o no hay pruebas suficientes de que influyan en el éxito de un tratamiento para la obesidad. Por esto creo que no debería afirmarse tajantemente que el producto es capaz de conseguir esto o aquello ni deberíamos creer a pies juntillas lo que rezan los envases. Pero aquí ya estamos a expensas del poder de persuasión de las marcas.

Podemos distinguir cinco tipos de productos adelgazantes:

  • Los que disminuyen la absorción de grasas

Suelen combinar principios como el chitosan o el nopal, ambos absorbentes de grasa y se les asocian con elementos como el calcio o los oligofructosacaridos, para activar el consumo de grasa y mejorar el confort intestinal.

En el envase de uno de estos productos se recomienda, por ejemplo, el seguimiento de la dieta Montignac, pobre en hidratos de carbono y muy rica en proteínas. Una propuesta no muy acertada. Bajar peso está bien, pero olvidarse de la salud, no.

  • Los llamados Quema-grasas (efecto lipolítico

El efecto lipolitico consiste en la acción de romper la grasa para su eliminación o su consumo rápido. Para esto se utilizan polifenoles, sinefrina, picolinato de cromo, acido linoleico conjugado, la cola, el guaraná o el té verde. Elemento que puede producir una activación forzada del metabolismo, es decir, un aumento del consumo en reposo para gastar más energía y quemar grasa.

  • Los diuréticos o laxantes

Se trata de buscar el efecto diurético (eliminador de líquidos) o laxante para forzar la eliminación de sustancias con la intención de adelgazar. Se usa vara de oro, la mítica cola de caballo o el ortosifón, que este caso, aunque sean principios vegetales, su uso a discreción no beneficia nada a nuestro organismo. Hay que recordar que perder líquido no adelgaza. El uso de diuréticos además puede tener efectos secundarios y contraindicaciones, y por eso no deben tomarse nunca sin consejo profesional. Las personas con hipertensión deben tener especial cuidado con estos productos.

  • Inhibidores del apetito o saciantes

Se buscan para reducir la sensación de hambre para comer menos cantidad y así adelgazar. Para esto se utilizan distintos tipos de fibras que al beber agua, se hinchan en el estómago y producen sensación de saciedad. El glucomanano es uno de los pocos componentes cuyos efectos están avalados científicamente. Para conseguir resultados hay que acompañarlo de abundante agua.

  • Medicamentos adelgazantes

Seguramente habéis oído hablar de unos medicamentos muy caros que se venden con receta y que sirven para inhibir la asimilación de grasa en el intestino. Esta grasa, al no ser absorbida se elimina por las heces. Esto está muy bien si se hace una dieta baja en grasas, porque si se come “normal”, las diarreas son una constante. Con el tiempo, este medicamento ha pasado a tener un primo hermano con menos dosis y que se puede vender sin receta.  Su publicidad sugiere que si tomas esto, perderás un kilo más de lo que tenías pensado.

Uno de los inhibidores del apetito más famoso es el Reductil, que fue retirado del mercado por sus efectos secundarios y el peligro para la salud.

Conclusiones

Si el decidir comprarse un producto para adelgazar, hace que nos animemos a mejorar nuestra alimentación y ordenemos nuestros hábitos, estupendo, pero debemos saber algunas cosas:

  • Hay que diferenciar entre medicamento para adelgazar y elementos fitoterápicos para mejorar la salud en general. Por ejemplo, yo a veces recomiendo una fibra saciante si hay mucho apetito, o un elemento vegetal que ayude a eliminar los gases. Estos dos síntomas, tanto el hambre como la hinchazón, son normales los primero días de la dieta y aliviándolos, el proceso se hace más llevadero. Para nada la intención es la de que el medicamento sea el encargado de hacer adelgazar a la persona. Y aquí está el fallo o el error. El poner toda la esperanza en el producto sin pensar en hacer un esfuerzo acorde.
  • Si aceleramos el cuerpo con química, el organismo se ralentizará después.
  • Si eliminamos líquido, el organismo lo recuperará rápidamente después.
  • Al cuerpo humano le gusta el equilibrio y la buena rutina, y aquí está la clave.

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Cuándo debemos comer fruta

Otro de los grandes mitos de la alimentación: ¿Cuándo comer la fruta? A cualquiera que se lo preguntéis os dará una respuesta bastante contundente en función de donde haya sacado la información. Éstas son las cosas que más confusión provocan ya que no están basadas en un criterio común y cada cual puede opinar lo que quiera y parecer la única respuesta.

Siempre que tengáis una duda alimenticia sobre lo que se puede o no se puede hacer en alimentación, o sobre qué es lo más conveniente, debéis preguntárselo directamente a vuestro organismo como primera medida. Esta es la mejor manera de afrontar por ejemplo, el tema de la fruta.

Se dice que no hay que mezclarla con comida, que hay que tomarla antes de comer porque hay unos procesos digestivos misteriosos que hacen esto o aquello. En una ocasión alguien me dijo que si tomaba un vaso de leche y una mandarina, era algo muy peligroso porque podía explotarle el estómago y que lo había leído no sé donde. ¡Qué miedo!

Pues el tema es bien sencillo. Cuando tomamos fruta, debemos evitar la hinchazón abdominal, ya que en la mayoría de las ocasiones es la señal más clara de que algo no se ha digerido bien. Sólo tenemos que probar y preguntarnos: ¿me ha sentado bien? ¿He recordado la fruta en algún momento de la digestión? Si la respuestas es no, la digestión ha sido correcta y la fruta ha sentado perfectamente. Es en el plano digestivo donde debemos fijarnos, y olvidar completamente el tema que añade aun más dudas a esto: ¿engorda más o menos si se toma en uno u otro momento? No. La fruta engorda si comemos más de la necesaria. Uno o dos zumos al día más dos o tres piezas sería la ración diaria correcta.

Moraleja: Se puede comer la fruta en cualquier toma del día. Yo prefiero recomendar tomarla en la media mañana y merienda, y en solitario para dedicar esa digestión completa a la fruta. Únicamente por educación nutricional y por buscar momentos especiales donde prestar atención a la fruta. Tomar la fruta antes de las comidas sólo tiene sentido para reducir el hambre inicial y tener más control sobre la ingesta de la comida principal. Cuando llegamos con mucha hambre, puede ser un buen plan para bajar la ansiedad.

Para evitar las molestias, si alguien nota que eructa en vacío después de tomar una manzana, debe entonces probarla sin piel. Esto se puede aplicar a todas las frutas con piel comestible. Pelarlas proporciona más confort digestivo en algunas personas y si así eliminamos la fibra, nos preocuparemos de añadirla con otros alimentos como las verduras o las legumbres. No hace falta sufrir ni ser excesivamente perfeccionistas con la alimentación.

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Para el buen tiempo, un refresco casero

Llega el buen tiempo y comienza a apetecer sentarse, por fin, en una terraza y dar rienda suelta a los planes de verano. ¿Con qué bebidas podemos acompañar el disfrute del sol sin hacer una nutrición negativa o poco interesante?

Los más cocinillas saben que existe un nuevo pulso entre la gente joven y deportista, que nos anima a preparar bebidas frescas y caseras, con ingredientes escogidos, saludables y llenos de nutrientes. ¡Os doy ideas!

Limonadas: tan fácil como añadir zumo de limón, agua bien fría y edulcorante sin calorías para evitar hinchazón abdominal o extra de calorías. Consigue los limones más rechonchos. Prueba la estevia como edulcorante. Para los niños, añade azúcar moreno o melaza de caña. Es lo más natural.

Refrescos: si nos gustan las bebidas con gas, no hay por qué renunciar a ellas, pero por qué no hacer una mezcla más saludable con gaseosa de calidad y zumos de frutas. Se pueden hacer combinaciones excepcionales.

Granizados: si congelamos trozos de piña y los trituramos después, tenemos el germen de la autentica piña colada. Si solo le añadimos leche desnatada o trozos de coco fresco, tenemos un granizado estupendo y cargado de vitaminas. Prueba con diferentes frutas. Pueden ser tantos como nos apetezca o frutas tengamos en casa: fresa, sandía, melón, mango… Congela y pica.

Batidos: y aquí me pierdo… Chocolate bien puro en polvo, con leche desnatada y un pelín de edulcorante, tenemos un batido de chocolate muy potente, superligero, fresco y perfecto para una merienda soleada.

Helados: los helados de hielo también son una idea refrescante y muy nutritiva. Zumo de frutas rebajado suavemente con agua, dispuestos en moldes y al congelador. Un postre muy rico, ligero y sin nada de grasa ni colesterol, al contrario que los helados de leche o nata, que esconden colesterol y debemos tener alternativas.

Todas estas ideas son estupendas incluso para los diabéticos, ya que son propuestas bajas en azúcares. También son interesantes para los que se cuidan del aumento del colesterol o de los triglicéridos.

No olvidemos el interés que tienen los líquidos camuflados en cualquiera de estas propuestas. Para las personas mayores, enfermas o desganadas, que en épocas de calor se encuentran en situaciones de riesgo de deshidratación y no se les apetece beber agua, estas bebidas son perfectas. Son una buena forma de ofrecer agua a niños y mayores, conseguimos hidratación y al mismo tiempo aportamos una buena ración de vitaminas y antioxidantes.

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Cosas interesantes sobre la miel

La tomamos en muchos productos sin darnos cuenta. Algunos se ponen finos de miel cuando tienen catarro y a otros les encanta con los cafés y los yogures. Tendremos que hablar un poquito de ella, ¿no os parece?.

La miel no es otra cosa que la sustancia que fabrican las abejas para alimentar a sus bebés. Contiene más de un 80% de azúcares, entre ellos fructosa, glucosa y sacarosa. También contiene agua, enzimas, aminoácidos, vitaminas y minerales, pero estos últimos en muy pequeñas cantidades. La composición concreta de cada miel depende de la flor de la que se obtenga y del clima del que proceda.

La miel es un alimento muy energético, aporta unas 300Kcal por cada 100 gramos. Esta energía proviene básicamente de los azúcares que la componen. De cada 100 gramos de miel, unos 40-45g son fructosa y unos 30g son glucosa, por lo que no es recomendable para personas diabéticas, cuidadín.

Además, contiene enzimas que permiten digerir mejor las sustancias interesantes. Unas se encargan de los azúcares y otras tienen acción antibiótica, bactericida y antiséptica.

La miel tiene unas pequeñísimas cantidades de potasio, cloro, azufre, magnesio o fosfatos y también de vitaminas A y C. En nutrición, poco, a veces es suficiente.

La miel adquiere las propiedades beneficiosas de las flores de las que procede y la convierten en un remedio casero para casi cualquier afección. Veamos…

  • De tilo o de azahar, tiene un efecto relajante o sedante.
  • De eucalipto es expectorante, por lo que es beneficiosa para el sistema respiratorio.
  • De romero o de acacia, es estimulante, reconstituyente y tonificante.
  • De diente de león es buena para las afecciones hepáticas.

La más común de todas es la miel mil flores, que se obtiene, obviamente del néctar de muchas flores distintas. Ésta es ideal para los catarros porque es antimicrobiana y antiséptica.

Como la miel es un alimento con muy poca agua y muchos azúcares, los microorganismos no lo tienen fácil para estropearla. Podemos conservarla a temperatura ambiente durante un par de años si que se altere su química, pero si las condiciones de almacenamiento no son buenas o pasa mucho tiempo guardada, los mismos azúcares que la forman, se matan entre ellos y forman sustancias tóxicas.

Una de estas sustancias es el hidroximetilfurfural, que puede ser cancerígeno y debemos tener cuidado al almacenar la miel en plan súper-oferta-compro-quince, y retirar y reponer la que tengamos en “stock”. No sé si os dije que en Alimerka tienen unas mieles ecológicas impresionantes…

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