¿No tienes colesterol?

cuidar el colesterolPues llama urgentemente a la comunidad científica para que investiguen tu caso. No hay nadie que no tenga colesterol. Es fundamental en el cuerpo humano. Si no tuviéramos colesterol, no habría cerebro, ovarios, testículos…vaya lío. Pero nos han enseñado a no querer tenerlo, a evitarlo, a espiarlo, etc. Todavía recuerdo cuando se creó el demonio del colesterol. En los años 90, las empresas avícolas se iban al garete por culpa de la noticia. ¡Los huevos suben el colesterol! Parecía el único motivo. Tiempo después se descubrió que solamente se absorbe el 40% del colesterol ingerido, pero ya era tarde. Los huevos meten miedo. Y así, con muchos otros alimentos.

Está claro que es una forma de hablar. Una buena amiga fue al médico a que le mirara la glándula tiroides y le dijera si padecía hipotiroidismo. Su médico, para abreviar le dijo al verla, -“tranquila, no tienes tiroides”-. Y sí. A ella casi le da algo. Lo que no tenía era hipotiroidismo. Su glándula no se había ido a ninguna parte.

Debemos tener colesterol en la sangre. Lo ideal no es que esté a cero. 150 mg por decilitro es un valor estupendo, pero es muy normal rondar los 170 – 190 mg y está bien. Lo más importante es el equilibrio entre el bueno y el malo.

Ldl colesterol. El malo. Este se reparte por el torrente sanguíneo y se deposita. Pero el Hdl, o colesterol bueno, actúa como un autobús de pasajeros con paradas, que va recogiendo el malo y llevándolo a lugares seguros. Debe haber suficiente bueno para gestionar el malo. A veces es la propia descompensación entre ellos, la que ayuda a decidir a los médicos si un colesterol alto se medica o no.

Desde el punto de vista nutricional, parece que la solución está en retirar los alimentos ricos en colesterol para evitar su presencia en altos niveles, pero en ocasiones, esto es una pequeña parte del problema. Seguro que todos conocéis a alguien que cada vez que se estresa por el trabajo o por un disgusto, le sube el colesterol. Es fácil que esa persona sea delgada y deportista. Para nada encaja en el prototipo de abusón de grasas que se supone debería ser. A estas personas, quitarles las grasas, no les soluciona nada. El descanso y la tranquilidad son su medicina. El médico le dice –“se lo repito en dos meses”- y cuando vuelven, si su vida ha sido más tranquila, misteriosamente ese colesterol ha vuelto a su sitio. Por supuesto, si no ha sido así, se toman otras medidas.

Otras personas descubren el colesterol alto en un análisis de empresa y con un poco de dieta o simplemente adelgazar los kilos que les sobran, corrigen el problema y aprenden a comer para mantener su propia salud.

Otro tipo de colesterol alto es el llamado familiar. Éste es el que se descubre en cualquier momento de la vida, joven o mayor. Es un valor de colesterol alto o altísimo, que no baja con nada y que, por supuesto, no se puede dejar a la buena de Dios esperando un milagro. Hay que medicarlo rápidamente. Las persona a las que les sucede esto, seguro que ya han visto en su familia a un hermano, padre o madre que ha tenido que medicarse de por vida por ser un problema de origen genético y no responder a la dieta, por eso es sencillo explicárselo y entenderlo.

Pero hay un grupo pequeño de personas que se llevan el chasco de su vida cuando llevan unos meses a dieta, les pido una analítica para ver como está todo y descubren con horror que tienen el colesterol alto. Y, ¡estoy a dieta! ¿Cómo puede ser? Pues sí, se puede descubrir una hipercolesterolemia familiar haciendo una dieta. Y menos mal que la descubrimos. Si te haces un análisis cada 15 años, puede pasar esto.

Haceros una analítica al año, por favor, que no duele casi y evitamos psicodramas.

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El chocolate

todo sobre el chocolateTeníamos que tocar el tema. No podíamos obviarlo. El chocolate está ahí para ser consumido y tenemos que hablar de ello.

A los de mi generación, nos metían un trozo de chocolate en un bocadillo. Y de forma esporádica, si nos dejaban a mano un bote de nesquik, nos lo comíamos a cucharadas aún con riesgo de asfixia si te entraba la risa en ese momento. Estos eran nuestros primeros contactos con el chocolate. Son muy pocas las personas que he conocido que nos les gusta el chocolate, pero si las hay, no creamos que nos gusta a todos.

El chocolate estimula los jugos gástricos. Curiosamente, en los países donde se cultiva el chocolate, existen múltiples recetas antiquísimas como por ejemplo el mole mejicano, en las que se asocian especias picantes con el cacao para mezclarse con carnes y cereales. Platos contundentes que pueden resultar muy indigestos. Como el cacao estimula los jugos gástricos, la digestión no será un problema. El poder antioxidante del cacao, incluido en una salsa, hará también que ese plato dure más tiempo fresco.

Si os fijáis, en Europa nos sorprendemos cuando una receta salada lleva chocolate. Parece una aventura del cocinero. Aquí lo usamos casi exclusivamente como un dulce. Bombones, chocolate a la taza, etc.

La pregunta del millón es si se puede comer todos los días. Si pasa algo malo, si engorda, si engrasa la piel, si mata…Y la respuesta es que se puede perfectamente comer todos los días, pero con alguna pauta.

El típico comentario de la adicción que crea, es una realidad, pero no se diferencia en nada a la que crea el café, la cocacola, el té, el vino tinto o el regaliz. El cacao tiene un componente alcaloide en muy pequeña cantidad (teobromina) que es al que se suele atribuir esta cualidad adictiva, pero desde mi punto de vista, y a modo de estadística personal, puedo decir que son los taninos que posee un alimento, los que determinan esa sensación de necesidad que provocan en nosotros ciertos alimentos. Los sabores ácidos o alimentos muy ricos en acido ascórbico (vitamina C), suelen también ser muy apetecibles. El zumo de naranja es el más típico. Uno puede no ser alcohólico y si, apetecerle muchísimo, casi de forma inconfesable una copa de buen vino. Los taninos de los que hablo, son los que nos dejan en la lengua esa sensación como de sequedad momentánea tan agradable. Hace sentir el sabor de una forma muy intensa. Un café negro buenísimo, un trozo de chocolate puro tomado dejándolo deshacerse en la boca, etc.

En un curso de nutrición oriental escuché algo al respecto que me llamó la atención. El profesor decía, que alimentos supuestamente adictivos en la cultura occidental, se refieren a ellos en oriente como productos estimulantes de las glándulas suprarrenales. Un organismo desvitalizado los “necesita” para darle un chispazo de energía. Aquí situaban al regaliz, al café y al chocolate.

Unas pequeñas pautas:

-Como siempre os digo, una toma cada tres horas. Pues el chocolate debe ir incluido en una de esas tomas. Nunca por su cuenta entre horas.

-Si de postre tomamos una infusión, una oncita de chocolate puro no tiene fallo.

-Un chocolate con churros para merendar o desayunar un día a la semana, no hace daño a nadie y sí aporta mucha alegría.

-Si empezáis a incluirlo en vuestra dieta de este modo que os indico y dejáis de ir al servicio todos los días, suspenderlo o tomarlo en días alternos. Que sepáis que estriñe y mucho. Cuidadín.

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Comer en época de exámenes

época de examenesHoy me gustaría que repasáramos el problema de las comidas en las épocas de examen o evaluación en los colegios. Lo llamo problema, porque aunque a muchos no les afecta el tema nervios para comer más o menos, si les puede interesar que alimentos nos ayudan a la concentración o a aguantar más horas en la silla sin pensar en salir corriendo. El problema tiene más que ver con los que pierden el sentido de la saciedad o buscan consuelo y distracción en la nevera.

Todavía recuerdo aquellas reuniones en la cocina del piso de estudiantes, en la que nos citábamos todas a la vez para descansar de una panzada de estudiar. Primero quedábamos así, “en dos horas nos vemos aquí para merendar”. La siguiente ya era en una hora y luego las visitas a la cocina podían ser cada cuarto de hora. A por agua, a por un cigarrito (muy de estudiante), hablar por teléfono, etc. Era muy divertido pero arrasábamos la nevera entre siete como hienas en la Sabana africana. Esta práctica tan habitual claramente engorda.

La comida no puede ser una distracción y justificar esto solo sirve para que los chavales crean que tienen razón cuando dejan de estudiar para comer algo. Atención padres, madres y abuelos: No hace falta comer más en exámenes, no hay un esfuerzo calórico especial, al revés. Siempre me dicen, -es que “necesito” picar algo para concentrarme-. Aquí es donde los padres deben saber que no hay justificación. Si aceptamos esto, no solamente cedemos a la tiranía infantil que por tener que estudiar creen que hay que compensarles de algún modo, si no que además enseñamos un hábito muy malo que perdurará en el tiempo.

Durante los exámenes solo nos tenemos que preocupar de garantizar unas comidas que sacien, calienten el estómago, pero resulten ligeras y no den sueño. Y en los descansos, lo mejor es dar un paseo al aire libre. Una vuelta a la manzana o salir a la calle, vale mucho más que un trozo de queso clandestino en una parada de estudio. Despeja y desentumece.

- Comer cada tres horas. Insisto siempre en esto. El descanso con comida será cuando corresponda. Hay que esperar bebiendo agua o infusión “espabilante” tipo té verde.

- Cuando resulte imposible dejar de pensar en comer podemos usar un complemento saciante como el alga espirulina que aparte de proporcionar minerales fundamentales, fija agua en el estómago y sacia.

- Tomar platos únicos a base de pasta integral, arroz integral o legumbres. El arroz o la pasta pueden ir en ensalada. Al ser fresco evita la somnolencia después de comer. Las legumbres deben ir estofadas con verduras y con un yogurt de postre. Así garantizamos el fósforo que es el mineral más interesante cuando hablamos de nutrientes útiles para el estudio.

- Los integrales aportan mucha vitamina B fundamental para un sistema nervioso equilibrado. Ayuda a dormir bien y a controlar los nervios.

- No abusar de la fruta como chuchería. Tiene mucho azúcar. El azúcar pone nervioso, acelera, activa y no es lo que necesitamos. Buscamos ralentizar el gasto energético para estar tranquilos y concentrados.

- No tener chorraditas a mano. Ni caramelos sin azúcar. Los chicles dan gases, pero pueden ser una opción disuasoria del hambre. El aire que se traga con el chicle da sensación de vacío en el estómago. No lo confundamos con el hambre.

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Agradecimiento

Hoy no quiero empezar a escribir sin enviaros a todos lo que leéis este blog, un mensaje de agradecimiento por vuestro interés. Es muy estimulante para mi saber que la información que transmito, os resulta útil, se comprende bien y os ayuda a ver este loco mundo de la nutrición, con todos sus excesos de datos y bulos, de una forma más clara, con un punto de vista más real y sin complicaciones. Gracias a todos por vuestras visitas y comentarios, que me encantan. Os recuerdo que podéis proponer temas que os preocupen o interesen y yo intentaré desarrollarlos aquí.

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Qué trabajo cuesta coger peso cuando se necesita

Coger pesoSeguramente conocéis a alguien que se desespera por engordar un poco y rellenar la ropa. Hombres y mujeres de cualquier edad que dan lo que sea por dar un poco de aspecto de salud a su cara.

A veces es la constitución de cada cual, que viene determinada a tener ese aspecto huesudo y frágil, aunque no lo sean en absoluto, y otras veces, la vida misma, una mala época, un disgusto, cansancio extremo… hacen el resto. Para solventar una situación de debilidad o malnutrición existe un tipo de plan nutricional más concreto y técnico, que precisa sin duda del nutricionista, previo análisis de sangre para valorar si primero es el médico el que deba tomar el control de la situación. Según la gravedad de la situación se toman decisiones.

Para los que simplemente son “tirillas” de constitución y les apetece coger volumen o mejorar su condición física, hay ciertas pautas a seguir que dan buenos resultados a medio plazo.

- Como no podía ser de otra forma, respetaremos los horarios. Una toma cada tres horas. Es muy importante llegar con hambre a las comidas. Muchas de las personas delgadas (no todas, los hay que siempre tienen hambre), se empachan con facilidad y con el cuento de que tienen que comer todo lo que quieran y cuando quieran para engordar, se pasan el día empachados y asqueados de la comida. Los alimentos muy energéticos como el plátano o el chocolate, dejan sin ganas de comer. Ojo con esto.

- Existen un tipo de complementos en la farmacia, a base de batidos de sabores bastante aceptables, hay muchas marcas, que aportan todos los nutrientes del catálogo incluidas vitaminas y minerales, proteínas, grasas esenciales, etc. Estos productos podrían sustituir la comida del día entero en caso de que la persona delgada pase un mal día y no tenga nada de hambre. Es bueno tenerlos como artillería en caso de flojera extrema o una inapetencia grave.

- Cuando si se está comiendo bien, podemos utilizar el batido nutricional como lo que es, un complemento que puede ir estupendamente en media mañana, merienda y otro repartido como postre entre la comida y la cena. Los hay muy ricos de sabor. Se pueden tomar fríos y en plan batido coctelera. Podemos añadir hasta 1500 calorías sin enterarnos.

- Las comidas de una persona que quiere engordar tienen que ser normales, muy variadas y siempre utilizando hidratos de carbono como parte principal. Arroz, pasta, patata, etc. No hay que intentar meter a lo loco todas las calorías posibles como si fuera un concurso, sino que le vamos dando tiempo al estómago a habituarse a estar lleno, aumentando su capacidad poco a poco, respetando los tiempos y con mucha paciencia.

- La motivación para engordar o coger volumen siempre debe estar vinculada con la realidad. Algunos chicos, sobre todo, quieren una musculatura corta y abultada en una constitución alargada y finísima. Se puede mejorar el volumen, darle forma con ejercicio anaeróbico (pesas), y lograr un cambio de talla, pero el pajarito nunca puede ser buey de mar. Muy pocos casos he visto en estos 15 años en los que un delgado haya conseguido la musculatura soñada sin engordar de sitios que no estaban planeados.

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Cómo cuidar el estómago

medidas para sentirse bien¿Quién no ha tenido ardores alguna vez?  Después de una comida copiosa, una ración excesiva de vinagre en una ensalada o épocas de nervios, es de lo más normal haber sentido esa horrible sensación de quemazón en el esófago, que a veces viene acompañada de una molestia al tragar e incluso de heridas creadas por soportar esta situación sin ponerle remedio.

No voy a entrar en el mundo de la medicación, pero sí que vamos a repasar las medidas nutricionales que debemos tener en cuenta para proteger nuestro estómago.

- Ojo con las comidas muy frías o muy calientes. Las personas que disfrutan con los extremos, a veces son los que más problemas de estómago tienen y nunca nadie les contó lo importante que es este punto de la temperatura.

- Alimentos irritantes que están a diario en nuestra dieta y que debemos controlar como el ajo, tomate y la cebolla. Forman parte de todos los refritos de las recetas españolas y sin querer, a los tendentes al ardor, les hace polvo. Qué casualidad que cuando se come fuera, se tienen más molestias. La cantidad es mayor que en casa, los refritos están por todas partes y el ajo se usa a discreción.

- La menta, el té, el chocolate o el vino. Todos los alimentos ricos en taninos, resultan irritantes para el estómago. Los podremos tomar mezclados con comida y evitaremos tomarlos en la cena. Hay un mito muy curioso que es el de tomar leche para evitar el ardor antes de irnos a la cama después una cena potente. Pues nada más lejos. Los lácteos por la noche pueden potenciar toda la molestia.  Lo mejor será tomar una sal de frutas y acostarnos incorporándonos un poco en la cama. Un par de cojines hermosos, sin fastidiar el cuello, serán suficientes para una emergencia.

- Otro elemento muy delicado es la toma de bebidas con gas. Si existe un poco de reflujo del contenido gástrico, el gas lo aumenta. Es más fácil que tengamos ardor después de comer con Coca-Cola que si hemos comido con agua.

- Los zumos de naranja o tomate, suelen sentar fatal a los estómagos delicados. Si es así, tomad otro distinto. El de naranja está muy bien, pero no es único del mundo. Parece que si no bebemos zumo de naranja cada poco, estaremos desprotegidos de no se qué. La vitamina C está en muchísimas frutas y verduras, piña, kiwi, brécol, etc.

Con todo este relato de desgracias, no pretendo alarmar a nadie, ni hacer que los que no tienen ningún problema, le cojan aversión a ciertos alimentos como si fueran malos. No es así. Lo que pretendo es que la gente que sospecha que su estómago no anda muy bien, relacione la toma de estos alimentos con sus molestias y si suavizando la toma de éstos no mejora, acuda a un médico de digestivo para librarse del ardor, los gases y las limitaciones propias de un estómago delicado en exceso. Tranquilos, introducir el endoscopio, más conocido como “las gomas”, no es lo primero que se hace en la consulta del doctor. Los que evitan ir al médico por esto, que se dejen de fantasías siniestras y que vayan cuanto antes.

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