Uno de los problemas nutricionales que más se dejan sentir en una época de crisis económica es un aumento de la obesidad, y los trastornos de salud causados por comidas desequilibradas y pobres en nutrientes.
Ha llegado el momento de pararnos a planificar nuestra vida alimenticia y resolver este asunto pendiente que merece tu atención.
- Ten siempre lo necesario en la cocina. Prepara una cesta de la compra variada planificando los menús de la semana y teniendo siempre a mano los ingredientes para las recetas que has escogido. Echa una ojeada al post que dedicamos a la lista de la compra para no olvidarte de nada.
- Si realmente quieres ahorrar, tendrás que cocinar. Lo que cocines puede ser súper fácil y que necesite poco tiempo de preparación, pero es fundamental para tu ahorro. Encuentra en el blog de Cefe, recetas sencillas que aportan ideas de cocina muy bien explicadas.
- Planifica los menús en función de los productos de temporada. Frutas, verduras, pescados… Son más baratos y frescos. Además ponen en sintonía a tu organismo con la estación del año. Esto demuestra cómo la mejor nutrición es la más sencilla.
- Escoge también productos de la marca blanca. Conservas de verduras, congelados de pescado, etc. Son los más económicos y hay mucha variedad.
- Cocina y congela. Para los escrupulosos sin fundamento… ¿A qué esperas para decidirte a congelar los alimentos que has cocinado? La congelación está bien. Hay gente que se pone muy digna porque en su casa no congelan, como si evitarlo fuera algo bueno o de grandes expertos en alimentación. No es así. Es un método limpio en el que los nutrientes se conservan correctamente. Las comidas congeladas te sirven como despensa de comida casera y sana que resuelve muchos menús cuando la prisa se impone.
- Aprovechar las sobras para hacer otros platos. Busca recetas para preparar croquetas, lasañas, canelones, etc. Platos riquísimos que se preparan con restos de otras comidas.
- No hagas la compra con hambre o sin planificación. Siempre sale mal. Llegas a casa con un montón de tonterías que no son comida y que por su valor hubieras comprado la cena de ese día y la comida del siguiente.
- Controla el catálogo de ofertas. Estate atento al día que se publica, lo tienes en Internet, y organiza tu menú en función de los productos que te ofrecen. Notarás un ahorro importante y encontrarás productos muy frescos.





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