Hay unas cuantas frases relacionadas con la alimentación que se utilizan con gran alegría y son absolutamente falsas. Creer en ellas, no solo perjudica a la nutrición de las personas sino que produce desmotivación respecto al disfrute de cuidarse. Vamos con unos cuantos ejemplos:
- A partir de la edad cercana a la menopausia los kilos que se cogen, ya no hay quien los quite.
Absolutamente incierto. No hay edades más agradecidas para mejorar y cuidarse, que la época de la premenopausia y menopausia. Lo único que sí hay que modificar, es el modo de alimentarse ya que la típica dieta de ensalada, filete y yogurt, ya no funciona. Debemos empezar a incluir los hidratos de carbono y organizar de un nuevo modo las proporciones de alimentos.
- Un clásico: beber durante las comidas engorda.
Mentira cochina. No solo no tiene fundamento fisiológico, sino que es una barbaridad decirlo y también creérselo. El agua durante las comidas puede diluir los jugos gástricos y hacerlos menos eficaces. Para las personas con estómagos delicados, les recomiendo únicamente utilizar un solo vaso de agua en las comidas. Pero a nivel de estropear una dieta o aumentar de peso por beber agua, nada de eso.
- En las dietas, al principio se pierde el peso muy bien y después mucho peor o más despacio.
Las personas que se ponen a dieta pensando que esta frase es cierta, ya están abocados al fracaso por culpa de una gran mentira. El peso se pierde igual al principio que al final si se hace igual de bien desde el principio hasta al final. Muchas veces, esta incorrecta creencia es la que hace pensar: “Como a partir de ahora lo voy a perder más despacio, ¿para que me voy a esforzar tanto…?”
Las personas que desconocen esta frase, pierden el peso a mismo ritmo durante toda la dieta y esta es la prueba más contundente de su falsedad.
- Ir al gimnasio engorda.
Ya no el hecho mismo de ir, si no, mandaría de paseo hasta allí a todos mis pacientes que están deseando engordar. Esta frase habita en las cabezas de las personas que alguna vez creyeron en el gimnasio como forma de evitar la dieta, y que por sus características musculares, fijaron rápidamente una tonicidad espectacular que les hizo pesar más. El consejo es el siguiente. Si eres de naturaleza musculosa, el gimnasio no es el primer sitio a acudir cuando quieres bajar de peso. En cuanto tengas un menú dirigido y empieces a deshinchar, podrás hacer deporte sin ningún problema.



Si en la etiqueta de un alimento leemos que contiene azúcares, ya no nos parece sano, ¿verdad? Hay que saber que existen varios tipos de azúcares y debemos conocerlos. Algunos solo aportan disfrute a la dieta en forma de sabor dulce, y otros son la base de nuestra alimentación y siguen llamándose igualmente azúcares. Por cierto, os habréis fijado que siempre me refiero a dieta cuando hablo comidas o alimentos, y es que la dieta de una persona define la alimentación en general. Esa dieta puede ser adelgazante, basal para mantenerse en peso y su vida cotidiana, vegetariana, deportiva, etc. Que la palabra dieta no suene siempre a adelgazar, que no es así.
De sopitas y buen vino, nada. Ahora ya no se puede echar la culpa de una dieta caprichosa a la falta de piezas dentales. Ya existen soluciones para todo. Con esto no quiero decir que lleguemos desdentados a los 60, pero seguro que muchas personas con el trabajo, los nietos y los líos habituales, han dejado de lado su peso, su salud o su imagen. Lo de “estar muy dejado” pone años encima y aparecen cosas raras en la analítica.
En cuanto se acerca el verano a todos nos apetece decidirnos a que este año sea en el que por fin estemos como deseamos. En forma, ligeros, a gusto en nuestra ropa y con ganas de estar muy bien alimentados. El tiempo pasa tan deprisa que enseguida se nos echa mayo encima y muchas personas buscan ayuda urgente en productos dietéticos que prometen acelerar el proceso de adelgazamiento o lo que es peor, sustituir nuestra fuerza de voluntad por unos bebedizos que lo harán todo por nosotros. Existen varios tipos. Los que sustituyen comidas, los que aceleran el metabolismo, los que ayudan a orinar más, los que engañan al hambre, los que reducen la absorción de grasa, etc.
¿Cuántas veces hemos escuchado? “Oye, no bebas agua en las comidas que engorda”. Pues seguramente muchísimas y con todo tipo de temas. Para tener criterio a la hora de mandar al cuerno la observación nutricional que nos haga cualquiera, es muy importante conocer el mecanismo de acumulación de grasa y este, a veces, tiene muy poca relación con el tipo de productos que comemos. Lo que más engorda es el desorden de comidas, la falta de sueño, la falta de horario, el exceso de cansancio acumulado o las horas de pie. Los alimentos sueltos, por sí mismos, no son capaces de moldear a una persona. Siempre, detrás del aumento de peso, hay un cambio de vida a peor, a más sedentaria o más desordenada. Dentro de ese desorden o cambio de actividad a más “tranquila”, está el comer de una forma poco adecuada o excesiva para el nuevo ritmo.
La actualidad me obliga en este post, a poner una lupa sobre ciertos métodos de adelgazamiento que están haciendo furor en todo el mundo y que es importante saber quién puede hacerlo y durante cuanto tiempo.
