Comidas del mundo que nos benefician (II): comer en restaurantes orientales

Para que sepamos comer fuera de casa cuando vamos a restaurantes internacionales, continúo con esta pequeña guía (podéis ver la primera parte aquí).

Muchas veces creemos que solamente es ligero, equilibrado o nutricionalmente deseable, un menú a base de ensaladas y cositas a la plancha, pero hay más opciones y en las comidas del mundo encontramos ideas interesantes. 

  1. Rollito de primavera chino y vietnamita

El rollito consiste en una lámina de pasta brick que envuelve verduras y muy pequeñas porciones de ternera, cerdo o pollo. Se fríe en aceite muy caliente y obtenemos un alimento rico en vegetales, con poca proteína y una cubierta crujiente muy agradable. Si a un rollito de primavera le añadimos otra pequeña porción de proteína, tenemos un menú completo y saludable. Sobre todo, si no lo sumergimos en salsa agridulce.

Lo más genial que he visto en este género, es el rollito vietnamita. Un paquetito de pasta transparente tipo brick pero con harina de arroz. Desde fuera se ven perfectamente sus ingredientes: fideos blancos de arroz, trozos de menta fresca, vegetales variados, trozos de repollo, zanahoria rallada, gambas, pollo cocido, etc. Delicioso, muy bonito a la vista, súper ligero y digestivo. Digamos que es como una ensalada envuelta. 

  1. Maki y sushi

Las dos variedades llevan arroz en su composición. Es el sashimi el que utiliza solamente pescado crudo sin más ingredientes.

El maki consiste en una plancha de arroz cocido y aplastado sobre una lámina de un alga llamada Nori muy rica en minerales. Se colocan trozos alargados de pescados crudos como el atún, el salmón o el hálibut, que previamente han sido congelados por higiene y para matar los posibles parásitos del pescado como el anisakis. Con todo esto se hace un tubito y se corta en rodajas de forma que quede un circulito blanco de arroz, con los ingredientes en el centro y todo sujeto desde fuera con el alga nori.

El arroz que se utiliza para la cocina japonesa se llama mochi y tiene mayor cantidad de almidón. Se cuece de la forma normal pero con una proporción especial de agua para que quede bien pegajoso y ligue bien. Al final de la cocción, y después de enfriar, se le añade una medida de vinagre de arroz que le da ese sabor tan especial. Es una comida que se digiere muy bien, da energía y aporta nutrientes puros. El Omega 3 del salmón crudo, por ejemplo, tiene una calidad excepcional. Las personas que han viajado a Japón y han comido estos alimentos, como el menú normal que se puede encontrar en cualquier sitio, se han dado cuenta de que pasan la tarde sin sueño, espabilados y saciados, sin ansiedad por otros alimentos. Además, es divertido de hacer. Os lo recomiendo.

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7 grupos de alimentos que regulan el tránsito intestinal

Es una pregunta muy habitual, ¿Qué alimentos realmente ayudan a ir al servicio con regularidad?. No nos vale cualquier consejo. La recomendación gratuita de tal o cual laxante, por natural que parezca, puede iniciar una temporada de alternar entre diarrea y estreñimiento que para nada nos beneficia. Cuidado con esto.

Vamos a hablar de alimentos que sí regulan el tránsito intestinal intentando que irriten lo menos posible, ya que lesionar la mucosa intestinal es el enemigo de la regularidad.

  1.  Legumbres

A muchas personas les dan gases. Esto se produce porque saturamos la capacidad de nuestro intestino para neutralizar semejante cantidad de fibra. La solución, en puré muy bien tamizadas o utilizar menos ración en general, que no hace falta comer un plato entero. Con unas cucharadas como guarnición puede ser suficiente.

  1. Cereales integrales

Para el desayuno, en forma de pan, como pasta o arroz integrales. Siempre son un buen complemento.

  1. Verduras y hortalizas

Aportan fibra soluble e insoluble además de tener un efecto saciante.

  1. Semillas de lino y plantago ovata.

Son laxantes a base de gelatinas naturales. Arrastran metales pesados en el intestino. Son los más sanos. Tomando 2 cucharadas soperas de lino con agua dos veces al día, producen una correcta hidratación del intestino y, por consiguiente, mejoran el tránsito. El plantago se consigue en la farmacia.

  1. Frutas desecadas y frutos secos

Cuidado, que a algunas personas les “sueltan demasiado”. Una ciruela claudia en el desayuno es un buen comienzo. Los frutos secos aportan una fibra que no provoca diarreas, pero cuidado con este grupo número 5, que engorda.

  1. Agar agar

Es interesante empezar a utilizar las algas en nuestra dieta. Aportan minerales fundamentales como el calcio, y fibra en abundancia.

  1. Kiwi, algunos cítricos y las frutas asadas.

Uno o dos todas las mañanas nada más levantarse con un vaso de agua hacen maravillas y además, esta práctica no deja de hacer efecto a lo largo del tiempo. Muchos laxantes acaban dejando de funcionar y creando la necesidad de aumentar la dosis.

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Comidas del mundo que nos benefician (I)

Sería muy educativo lanzarse a probar algunas comidas y alimentos de otros países que forman parte de dietas especialmente equilibradas.

Todo lo que aquí os presento, son comidas o complementos fáciles de preparar. Si os gustan, se pueden incluir en las comidas habituales proporcionándonos nuevos, nutritivos e interesantes ingredientes fáciles de encontrar.

  • Cus-cus y Quinoa

El cus-cus son unas pequeñas bolitas de sémola de trigo que se cocinan al vapor. En Marruecos es uno de los ingredientes principales de la dieta. Se prepara en un recipiente especial que se denomina tajine o tajina, en el que se cuecen al vapor: cordero, pollo o pescado acompañados del cus-cus y verduras variadas. Como veis, la estructura nutricional de este plato es perfecta. Aporta hidratos en forma de cus-cus, verduras y una pequeña porción de proteína animal, cocinado todo sin grasa. También existe el cus-cus integral que es más energético.

La quinoa es lo que llaman en Sudamérica arroz inca porque procede de la zona de los Andes. Se cuece al vapor o hervido. Es un acompañamiento ligero y digestivo para cualquier plato. Tiene un sabor suave y entre sus propiedades encontramos elementos como el hierro, fósforo, acido linoleico y un envidiable equilibrio de aminoácidos.

  • Hummus

El hummus es un plato típico de todo Oriente Medio. Consiste en un puré de garbanzos muy espeso, mezclado con crema de sésamo (tahina), limón, aceite de oliva y pimentón. La receta varía, pero ésta es la que yo he visto más veces. Es supernutritivo gracias a la legumbre, pero lo más interesante es la gran cantidad de calcio que contiene gracias al sésamo y los garbanzos. El acido del limón, ayuda a su asimilación. Se sirve frío y es viciosísimo. Se puede llevar de excursión o en la media mañana o la merienda para tomar con pan. Es muy buena energía para el deporte.

  • Estructura de planto vietnamita o tailandés

La estructura perfecta de los platos tradicionales se cumple de forma excelente en este caso. En un restaurante vietnamita o tailandes, si pedimos un plato del día y no una especialidad a base de carne o pescado de la carta, encontraremos que está diseñado con maestría. Una buena parte de arroz largo cocido al vapor, verduras al dente salteadas y una pequeña cantidad de pato, pollo o pescado. Utilizan especias, como la menta, que sirve para acelerar la digestión estimulando la secreción de jugos gástricos. Aquí en Asturias todavía no los encontramos a pie de calle, pero es de las más saludables comidas rápidas. En Madrid o Barcelona son muy comunes. Todo llegará.

Os seguiré hablando de propiedades nutricionales de comidas de otros países en próximos posts. Espero que os haya interesado este tema.

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10 consejos para una correcta alimentación en la menopausia

Una mujer menopáusica es una señora estupenda que ronda los 50. Hay muchos mitos destructivos que intentan hacernos creer que se engorda con el aire, que se arruga todo y que la torpeza invade los movimientos, pero es todo mentira. Ni todas tienen sofocos, ni todas se descalcifican, ni todas engordan. La alimentación ayuda a mantener la hidratación de la piel, el peso adecuado, los huesos sólidos y una forma física estupenda.

Es cierto que la menopausia afecta a la forma de engordar. La grasa se acumula en nuevos lugares que no gustan nada, pero se puede adelgazar sin problemas. Esos kilos no se quedan ahí, si una no quiere.

  • Cuando aparece la ansiedad por dulces en la menopausia es indicativo de que necesitas mayor cantidad de hidratos de calidad. Añade una pequeña cantidad de arroz, pan y pasta integrales en todas tus comidas sin miedo a engordar. Añade ejercicio físico, que relaja.¡
  • Pueden empezar a aparecer picos de tensión en mujeres con buena musculatura y facilidad para retener líquidos. Para evitar esto, toma pocos crudos, cocina los alimentos y reduce todo lo que puedas la ración de proteínas, sobre todo, controla el jamón serrano y el queso. Gran vicio menopáusico.
  • En ocasiones, la copa de vino con las comidas afecta a algunas mujeres bloqueándoles la pérdida de peso y dando sensación de hinchazón generalizada aún pesando lo mismo. Déjalo para los fines de semana.
  • Toma isoflavonas de soja si tienes sofocos, funcionan muy bien y no cuesta nada tomarlas.
  • El calcio se puede añadir en más formas que solo lácteos. Algas, brécol, almendras, garbanzos, acelgas, etc. El furor por los lácteos es muchas veces uno de los causantes de la hipertensión, la obesidad y la retención de líquido.
  • El queso que más calcio tiene en el menor trozo posible es el parmesano y el grana padano, dos denominaciones italianas que encuentras fácilmente en el supermercado. Toma una medida equivalente al tamaño de un dedo gordo al día, y estarás añadiendo un buen complemento a tu dieta.
  • Si tienes tendencia familiar a la artritis y la artrosis por parte de tus parientes mujeres, debes saber que durante la menopausia esta tendencia se agrava. Insisto en la reducción de las raciones de proteínas, ya sean de carne, pescado, huevos o lácteos.  Ojo también con abusar de las legumbres. Dos veces por semana será suficiente y siempre estofadas con verduras, sin añadirles proteína animal.
  • Bebe agua en forma de infusiones tipo kukicha o bancha. Mejoran la absorción de calcio y no contienen excitantes.
  • Toma una caja de vitaminas para el pelo y las uñas cada seis meses. Los minerales para los huesos y para el pelo compiten entre si y es interesante hacer aportes frecuentes.
  • Si aparece la depresión por los desajustes hormonales, pide ayuda a tu médico. No esperes a que se te pase sola metida en casa comiendo bombones. Ponte en marcha ya.

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Distintas formas de alimentarse: la comida macrobiótica

Hay personas que descubren en las revistas del corazón que algunos famosos comen de modos extraños o sofisticados. Mujeres y hombres delgadísimos o con unos cambios de peso extremos que practican todo tipo de “alimentaciones” de moda.

Me imagino que la pregunta será la de si están bien alimentados o, por el contrario, estarán trabajándose una futura enfermedad por carencias.

También seguramente nos preguntamos hasta qué punto estas personas viven obsesionadas por el tema de la alimentición, y si el promocionar estas modas puede ser peligroso para el público que les admira.

La dieta macrobiótica sale en muchas de estas revistas pero no es una dieta milagro ni una moda y no se utiliza para adelgazar. Es una forma de comer basada en la tradición japonesa que está englobada en una forma completa de vida macrobiótica. Desde el ejercicio, hasta la forma de curar pequeñas dolencias, todo tiene una forma de hacerse al modo macrobiótico.  Estas son algunas claves que me gustaría que conocieseis.

  • Podríamos definir la alimentación macrobiótica como la opción vegetariana de la comida japonesa, diseñada con productos de uso habitual en Japón, aunque también se incluyen en algunos casos pequeñas cantidades de pescado y moluscos.
  • Una característica fundamental es el uso de granos integrales como base de la energía de la dieta. Alforfón, arroz, avena, cebada, etc. Cualquier alimento refinado se descarta de esta forma de comer.
  • Se divide a los alimentos en yin y yan según la energía que aporten, su color, su sabor, y la dieta consiste en ir equilibrándolos para crear una salud perfecta.
  • Muchos alimentos se descartan basándose en razones tradicionales que apartan los motivos científicos. Berenjena, guisantes, kiwis o naranjas. La lista es muy larga y los motivos, misteriosos. En un seminario sobre macrobiótica impartido por un discípulo del maestro Kushi, ante la pregunta de por qué estos alimentos no, la respuesta fue, porque no. Perdone, es que soy nutricionista y si me explica el motivo fisiológico posiblemente lo entenderé. Pues porque no. Vale. Muy científico.
  • Aunque es una dieta que aporta energía, sienta muy bien y a mi personalmente me gusta como opción, también tengo que decir que puede generar las carencias de una dieta vegetariana normal, como la falta de vitamina B12 y el riesgo de anemia si no se utilizan suplementos.
  • Para aprender a comer de este modo, el que esté interesado y quiera hacerlo bien, debe dejarse instruir por los libros de Michio Kushi, autoridad mundial en macrobiótica, y acudir a clases de cocina impartidas por un macrobiótico experimentado.
  • Cuando una persona aplica un tipo de alimentación a su vida de forma coherente, nadie lo nota. No hay fanfarronería ni ostentación de salud y perfección. Las dietas especiales como esta, suelen venir acompañadas muchas veces de una parafernalia espiritual en la que alguien, léase gurú, léase experto en las todas las terapias alternativas del mundo, pretende ser ejemplo de sabiduría y añade adaptaciones de su cosecha que pueden estar bien, o mal. Hay que encontrar al experto adecuado.

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Los platos tradicionales pueden ser equilibrados

platos tradicionalesMe diréis, ¡pero si la fabada no es equilibrada!, vamos a hacer que si lo sea. La mayoría de las veces, lo que no está bien planteado es el acompañamiento, la guarnición o el postre, que son la base para compensar un menú. Veremos como resolverlo.

Si analizamos la estructura alimenticia de las comidas más típicas, descubriremos como la sabiduría popular, casi por instinto, es capaz de construir los platos completos y con los nutrientes necesarios.

Los hidratos de carbono que nos dan la energía duradera, las proteínas que nos aportan reservas estructurales para ir reponiendo el desgaste muscular o el restablecimiento de los tejidos después de una lesión además de las verduras que nos aportan las vitaminas, minerales, la fibra y el agua para hidratarnos. Estos son los elementos fundamentales y si los juntamos todos en un menú, lo habremos logrado.

- La paella. Reúne las cualidades de un plato equilibrado. Tenemos el arroz como hidrato de carbono, las verduras del sofrito y la proteína del marisco, el pescado o el pollo, según sea la variedad de paella. Para servirnos, haremos bien si intentamos dar la misma importancia a la proteína que al arroz. La verdura es la parte más escasa de plato y por eso será la que debamos complementar ya sea con una ensalada, un gazpacho o el entrante vegetal que se os ocurra. Otra forma de compensar la carencia es usar como postre la fruta y así también añadimos el elemento vegetal fresco.

- Pizza italiana o coca mallorquina. Una base de pan más o menos crujiente (hidrato de carbono), con una buena ración de tomate en salsa acompañado de verduras como champiñones, pimiento, etc. (vegetales) y las proteínas en forma de atún, jamón y por supuesto, queso. Si nos fijamos en la receta más tradicional como es la pizza margarita napolitana, que fue la primera de la historia, su composición es más equilibrada que la que luego adaptaron los americanos haciendo panes pizza salvajes y cantidades preocupantes de queso. En Nápoles la pizza margarita es una base muy fina con mucha cantidad de tomate casi fresco horneado y poquísimo queso en forma de trozos enteros de mozzarella. La coca mallorquina conserva también esta buena costumbre. Como la que solemos tomar se aleja tanto de esto, la pizza nos suele parecer un pecado mortal. Háztela en casa mucho más sana.

- La fabada. La nuestra. Habas blancas y grandes, hidrato de carbono y también rico en proteínas. El compango, rico en proteínas y grasa. ¿de verdad, equilibrado? Sí, podemos hacer que lo sea. ¡No vamos a dejar de comerla! Cocemos el compango a parte, para desgrasarlo y eliminar el exceso de sal. El truco está al servirnos. Un plato caldoso de fabes con un pequeño trozo de la parte del compango que más nos guste. Y sobre todo, como el desequilibrio pasa por la ausencia de vegetales, una buena ensalada exclusivamente vegetal de primero y tema resuelto. Por supuesto, de primero ensalada, de segundo un platín de fabes y no hay tercero, que ya me imagino a alguno preguntando eso tan asturiano de ¿y pa´ detrás? De postre, infusión de anís e hinojo.

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