Este año participa en la Operación Kilo

La Operación Kilo de este año tiene que ser un éxito. Los Bancos de Alimentos son, en este momento, la fuente de la nutrición de cientos de personas en dificultades. Alimerka, desde su fundación, lleva colaborando muchos años con esta iniciativa, puesta en marcha coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación que se celebra el día 16 de octubre.

“Las cooperativas agrícolas alimentan al mundo” es el nombre oficial de este año. En 2012, el Día Mundial de la Alimentación se centra en dar apoyo y promover la importancia de las cooperativas agrícolas dentro de las comunidades de todo el mundo porque mejoran la seguridad y calidad alimentaria.

El tema oficial lo decide cada primavera la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El objetivo es el de concienciar y ayudar a comprender las iniciativas para acabar con el hambre o garantizar el aporte de alimentos en los países más desfavorecidos y en los que la crisis económica ha afectado a una gran parte de la población.

¿Cómo podemos colaborar?

Tan sencillo como participar en la Operación Kilo en nuestro Alimerka más cercano aportando un kilo de alimentos, las veces que cada uno se pueda permitir dentro del tiempo que dure la iniciativa.

¿Qué alimentos son los más adecuados?

Los alimentos y productos envasados que no necesitan frío ni son perecederos. El equipo de los Bancos de Alimentos encargado de este tipo de operaciones trata de conseguir aquellos alimentos de los que se carece habitualmente en el banco por no producirse excedentes y por no recibirse donaciones concretas.

Estos alimentos suelen ser las legumbres, aceite, leche, azúcar, harina, arroz o pasta pero podemos ampliar esta lista:

-Aparte de los más habituales, recordemos lo importantes que son los productos infantiles, como potitos, papillas y demás preparados que no necesitan conservación.

-Latas de conserva: desde atún, mejillones, sardinas, etc. Alimentos supernutritivos ideales para el crecimiento, embarazo, personas mayores que comen poca cantidad pero que debe ser de alto nivel nutritivo.

-Salsa como tomate o mayonesa, un queso cerrado, etc. Adaptándonos al presupuesto de cada cual para participar en la Operación Kilo, podemos hacer una aportación diferente que serán muy bien recibida.

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¿Qué está pasando con la obesidad infantil?

Obesidad infantilEl sobrepeso en los niños está siendo un tema preocupante que merece que le demos un espacio en este blog. En este post, me gustaría que todos pudiéramos reflexionar sobre las ideas que yo misma pueda presentar, junto con las que todos vosotros podáis aportar, ya que este tema encierra una combinación de factores particulares que a todos nos puede interesar conocer para mejorar. Por esto, os animo encarecidamente a que intentemos aportar luz a los entresijos del problema de la obesidad infantil.

¿Dónde empieza el sobrepeso? Desde mi punto de vista y por mi experiencia en la consulta, las claves de este problema están por un lado en que la transición de la alimentación no está acorde con el crecimiento y la actividad.  Esto es, un niño de 12 años, que no hace ejercicio porque le traen y le llevan, le gusta el ocio relajado y no le controlan lo que compra en el kiosko, no puede merendar como un pequeño de 6 ó 7 años, con cereales, bocadillo y yogurt . Parece obvio, pero debe ser complicado darse cuenta de cuando es el momento de modificar la comida más delicada de los niños, la merienda. Al primer signo de aumento de peso, esta es la primera comida a recortar. Un pequeño bocadillo con un zumo, puede ser una alternativa con buenos resultados. Con el cambio, habrá un “mamá tengo hambre”, pero en tres días se pasará. Ese hambre es un problema de costumbre.

Muchas de las visitas a la consulta de nutrición para niños, suelen ser en compañía de madres, abuelas o servicio doméstico, sorprendentemente. La vida “moderna”, los tiempos difíciles en los que hay que ceñirse a horarios infernales, hacen que los niños puedan estar al cargo de personas diferentes, con distintos criterios e intereses. Podemos sacar algo en claro, si los que cuidan, no saben comer, se les va de las manos. La ayuda profesional en estos casos es fundamental. Un plan escrito que todos sigan.

También es importante saber que una adaptación excesiva de la comida de toda la familia a la restricción que impone el niño, deja secuelas futuras en la educación nutricional. Este tema puede dar para mucho, pero solo un matiz interesante. Hay muchos adultos con sobrepeso, que siguen siendo niños tiranos porque solo comen lo que les produce satisfacción, lo que les gusta muchísimo y punto. Redactan una lista interminable de alimentos que no comerán bajo ningún concepto aunque no los hayan probado. Esto es una reminiscencia de un niño “mal comedor” al que sus padres se adaptaban. Mal plan.

La obesidad suele aparecer cuando los niños van creciendo, empiezan a tener más horas de clase, más tiempo sentados, más deberes, etc., y la alimentación sigue siendo parecida a la de un niño pequeño que pasa jugando gran parte del día, en movimiento y en el que sus padres deciden qué es lo que va a comer. Es aquí cuando debemos coger papel y lápiz, y valorar por un lado: actividad, horarios, tiempo entre comidas, actividades extraescolares, estudiar brevemente los puntos débiles como gustos reducidos, ocio sedentario, genio y figura en sus decisiones al respecto de qué va a comer y qué no, y con todo esto diseñar un plan con ayuda, si es necesario, que frene el incremento de peso. Se puede hacer. Es más fácil de lo que parece.

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Cosas que engordan, cosas que adelgazan…

Cosas que engordan y adelganza¿Cuántas veces hemos escuchado? “Oye, no bebas agua en las comidas que engorda”. Pues seguramente muchísimas y con todo tipo de temas. Para tener criterio a la hora de mandar al cuerno la observación nutricional que nos haga cualquiera, es muy importante conocer el mecanismo de acumulación de grasa y este, a veces, tiene muy poca relación con el tipo de productos que comemos. Lo que más engorda es el desorden de comidas, la falta de sueño, la falta de horario, el exceso de cansancio acumulado o las horas de pie. Los alimentos sueltos, por sí mismos, no son capaces de moldear a una persona. Siempre, detrás del aumento de peso, hay un cambio de vida a peor, a más sedentaria o más desordenada. Dentro de ese desorden o cambio de actividad a más “tranquila”, está el comer de una forma poco adecuada o excesiva para el nuevo ritmo.

Para que exista un equilibrio nutricional, tiene que haber una proporción adecuada en cada comida de los tres principales grupos de alimentos: hidratos de carbono, proteínas y vegetales. Si esto no es así, en breve habrá una señal de que el peso se mueve o aparece hinchazón. Si además, no hacemos un tentempié cada tres horas, pues es más fácil caer en el picoteo de tonterías o llegar a la siguiente comida con un hambre canina.

Lo del agua en las comidas no tiene ningún fundamento. Lo único que produce el exceso de agua en la comida es una posible disolución de los jugos gástricos que puede hacerlos menos eficaces en su misión de “romper” los alimentos hasta la mínima expresión para que se digieran correctamente y esa comida nos siente bien. Como este mito hay muchos más que iremos comentando según os apetezca preguntar o escuche alguno nuevo que tenga importancia para la nutrición popular.

Los más perjudiciales:

A partir de cierta edad, (suele ir dirigido a la menopausia), no hay quien adelgace. Se baja fenomenal. Solo hay que seguir las pautas adecuadas y pasar de la dieta que nos hacía efecto hace 20 años. Esa no va a funcionar.

En una dieta, al principio se baja muy bien y luego más despacio hasta que se frena. Se baja igual de bien al principio que al final, si se hace igual de bien, ojo, esto es lo que no se suele hacer. Lo típico es ir dejando de hacer la dieta estrictamente apoyados por este pensamiento ridículo.

El marisco no engorda. Engorda igual que cualquier alimento proteico a razón de 4 calorías por gramo, si nos ponemos a sumar calorías, pero lo importante es que no hay alimentos que engorden o adelgacen por sí mismos, pueden ayudar a deshinchar por su capacidad de hacernos orinar más, o por la sensación de ligereza que nos aporten, pero eso no es adelgazar. Como también existen otros que por su composición resulten pesados como un plato de legumbre y no por eso engordar. Hemos quedado en que engorda el desorden de nutrientes y el cansancio.

Cuando alguien presume de que come muy bien y que no entiende por qué engorda, suele decir en su favor que no come entre horas, que no picotea….Pues aquí hay que saber que la media mañana y la merienda son fundamentales, eso no es picotear y no debemos estar orgullosos de pasar sin ello como si nuestra voluntad fuera genial por esto. Hay que hacer el tentempié siempre que se pueda y con un zumo, por ejemplo, vale.

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Aprende a comer, alimenta tu criterio

Os doy la bienvenida a mi blog. Alimerka me ha dado la oportunidad de ponerme en contacto con vosotros para transmitiros mi punto de vista sobre la nutrición más actual, los conocimientos más prácticos y, sobre todo, huyendo de la sofisticación. Nutrición sin dogmas. Todo se puede comer pero vamos a aprender cómo y cuándo.

Muchas veces, en las revistas vemos a un montón de expertos que muestran sus técnicas, en ocasiones con propuestas de alimentación absolutamente marcianas, imposibles de llevar a cabo en la vida cotidiana por muy buenos resultados que nos prometan, y lo que es más importante, ¡conceptos que se contradicen en el discurso de los diferentes profesionales! Lo que voy a hacer en este blog es enseñar, con temas de actualidad y de una forma divertida, los conceptos más relevantes para tener una nutrición aceptable, ya no digo perfecta, porque al que le gusta comer, su vida estará cuajada de eventos divertidísimos basados en lo gastronómico y a lo que no vamos a renunciar. Eso sí, aprenderemos a saber qué se debe comer cuando no hay nada especial para que el cuerpo funcione correctamente, elimine el exceso de nutrientes y a la vez no le falte de nada.

El título de este blog pretende ser una máxima en alimentación. Aprende a comer, alimenta tu criterio. En ocasiones buscando la salud perfecta, en otros casos, intentando alcanzar el control total del peso… La confianza de saber que lo que leemos o escuchamos sobre alimentación tiene valor o certeza, es una herramienta fundamental que todos debemos poseer para estar a salvo de los dogmas anti-salud que proponen muchos. “No se pueden comer más de dos kiwis al día”, “No se pueden mezclar hidratos y proteínas”, “No se pueden incluir hidratos en las cenas”, y un larguísimo etcétera al que cualquier persona podría aportar un par de dogmas como poco, resume el tipo de frases lapidarias de las que nos pondremos a salvo por lo que desinforman y confunden al público innecesariamente haciéndonos perder la confianza en los profesionales. Da la sensación de que todo el mundo debería ser nutricionista para tener criterio pero no es así.

Espero que os divirtáis acompañándome en este camino y con vuestra ayuda consigamos este objetivo.

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