Muchas personas que les interesa la salud y la nutrición de forma especial, leen artículos en revistas y en Internet que hablan fatal de los edulcorantes artificiales y les produce inseguridad. Hoy me gustaría contaros mi experiencia en este tema para quitar de una vez por todas, los prejuicios que podamos tener.
Los edulcorantes artificiales son sustancias químicas mucho más dulces que el azúcar y la miel, que no contienen hidratos de carbono, no aportan calorías y no aumentan los niveles de glucosa en sangre. Este último punto es muy interesante porque tienen un beneficio directo en la ayuda para controlar el peso, en prevenir la caries o para evitar las subidas de azúcar, que no está nada mal como para tenerlos en cuenta.
Como siempre han suscitado temor por su supuesto efecto cancerigeno, se han hecho muchísimos estudios para comprobar la cantidad que deberíamos tomar para que producto no de problemas. Para tener cáncer por culpa de la sacarina deberíamos tomar un caldero diario. ¡Bastante improbable!
El edulcorante más conocido es la sacarina, que endulza 300 veces más que el azúcar. El aspartamo endulza unas 200 veces más y el ciclamato unas 50.
Otro grupo fundamental dentro del mundo de los edulcorantes artificiales son los polialcoholes. Son derivados de los azúcares que tienen un dulzor incomparable y que no dejan un regusto metálico como lo hace la sacarina. Cuando se disuelven adquieren propiedades refrescantes, por eso se emplean en chicles y refrescos. Contienen aproximadamente la mitad de calorías que el azúcar y no generan caries. Son el manitol, sorbitol y xilitol. Si nos pasamos con los polialcoholes, notaremos molestias intestinales como gases e incluso diarrea. Lo pone muy pequeñito en los envases de caramelos o chicles modernos sin azúcar y si no nos damos cuenta, podremos sufrir el problema de la hinchazón y no sabremos por qué.
Si alguna vez decidís tomar gominolas sin azúcar, o cualquier caramelo o dulce especial para dieta, que sepáis que lo más normal es que os de este problema. Cuando compramos este tipo de productos, tenemos que saber que no podemos comer todo lo queramos porque no engorden.
Es mejor endulzar un poquito con azúcar moreno, que es más dulce que la blanca, que llenar nuestra dieta de edulcorantes. Un poco de todo está bien.



Si te encanta el dulce, sabrás que existen mil formas de endulzar los alimentos pero posiblemente no conozcas bien las propiedades de los edulcorantes naturales más comunes. Edulcorar es endulzar. Ya sé que suena muy light, pero realmente se refiere al acto de aportar dulzor a un alimento. A ver qué beneficios nos reportan y cuales son los más interesantes.
Muchas veces metemos en el mismo saco a los frutos secos y a las frutas desecadas, pero esto no es correcto. Aunque ambos son muy calóricos, no tienen en absoluto las mismas propiedades nutricionales.
Lo más temido y, a la vez, lo más deseado de la navidad. Los dulces típicos navideños parecen la mayor aberración nutricional de todo la historia, pero no por engordar se puede decir que un alimento es malo ni muchísimo menos.
Otra vez está aquí, el cansancio del cambio de estación. En primavera ya lo sufrimos, pero como conduce a una época tan estimulante, parece que se supera sin más historia. El tema viene ahora con el otoño acercándonos al abismo invernal, que según como se mire puede ser una época de oportunidades para hacer cosas más tranquilas, tener una rutina muy satisfactoria o reuniones en casa más saludables a nivel nutricional. Pero si no nos adaptamos, puede ser una temporada de aburrimiento, falta de luz, ánimo bajo y cansancio. En nuestra mano está escoger y lo primero que tenemos que hacer, es librarnos de la astenia impuesta por el cambio de luz.
Algunos dulces caseros son la delicia de la infancia de los niños, marcando la diferencia entre productos artificiales que asustan a las madres o alimentos dulces de primera calidad nutricional.
