La alimentación durante el embarazo. Los puntos fundamentales.

El embarazo es una época en la que la salud preocupa sobremanera. No engordar, adelgazar un poco si es necesario, la toma de calcio, evitar la diabetes gestacional, evitar la toxoplasmosis… Son muchos los frentes y vamos a hacerlo sencillo.

Me voy a basar exclusivamente en la experiencia en la consulta. La práctica. He tenido casos de madres muy exigentes con nutriciones perfectas y resultados caprichosos, como engordar sin control, subidas y bajadas de azúcar casi aleatorias, cansancio, etc., y casos donde la madre se despreocupa totalmente del tema, come lo que le apetece sin orden, con un resultado estupendo de control del peso y bebe sanísimo. Esto os lo digo porque creo que es mucho mejor relajarse, controlar un par de claves y disfrutar en la medida en la que el embarazo lo permita.

  • Control del peso. Sí se puede adelgazar si es necesario o si el embarazo te ha sorprendido con kilos de más. Durante los 3 primeros meses es el momento ideal. Es muy sencillo y no perjudicial, pero si muy importante que lo dirija un nutricionista. Con alimentación muy saludable y sin prisas.
  • El calcio debe ser suficiente. Rondando los 1200mg al día. Con la dieta normal se consiguen fácilmente unos 600mg y el resto lo podemos añadir con un complemento. Si lo buscamos de origen natural, os remito a mi post titulado Cuando se toman pocos lácteos, ¿cómo podemos complementar la ingesta de calcio?.
  • Evitar toxoplasmosis. La toxoplasmosis es una enfermedad que si se contrae durante el embarazo forma un tremendo problema para la madre y el niño con graves secuelas. Para prevenir la infección debemos tener en cuenta que los alimentos de origen animal tienen que estar muy bien cocinados. Los típicos productos animales que se toman crudos los vamos a evitar en esta época o si se toman, será bien fritos. Jamón serrano, cecina y embutidos en general.
  • Prevenir anemia. Tomar un buen suplemento de acido fólico, yodo y hierro. Normalmente, ya desde el primer momento el médico receta un complemento de acido fólico y yodo que es más que suficiente. El hierro es el que puede quedar un poco desatendido hasta la primera analítica que es cuando se sabe si está bien o bajo. Aún así, yo siempre suelo recomendar un producto que utilizan los vegetarianos a base de zumos de frutas y verduras muy rico en hierro, que no abusa de ración, ni estriñe ni sienta mal. Se puede tomar tranquilamente y prevenimos carencias. Se llama Floradix Elixir y es un mítico en este mundo de la alimentación.
  • Evitamos el estreñimiento. Es importante forzar un pauta diaria para evitar gases, hinchazón o dolores de cabeza. Os remito a otro de mis post sobre la manera de evitar este problema. “Cómo evitar el estrenimiento”
  • Control del azúcar y evitar la diabetes gestacional. Lo primero no dejarse coger peso a lo loco. Esto dispara las posibilidades de aumentar los valores de azúcar en sangre. Si el peso es correcto, se realiza una toma cada tres horas con bastante exactitud y se mantiene un buen equilibrio de nutrientes, hemos hecho todo lo que está en nuestra mano para prevenir la diabetes. A partir de aquí, estaremos a disposición de nuestra genética.

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Cuando se toman pocos lácteos, ¿cómo podemos complementar la ingesta de calcio?

Cómo suplir la ingesta de calcioExisten diversas maneras de añadir calcio a nuestra dieta sin utilizar productos destinados a complementarlo a base de comprimidos, pastillas o preparados bebibles, pero cuando la falta de calcio es muy grave por algún tipo de enfermedad o por algún tratamiento que haya mermado nuestros depósitos, el uso de complementos es fundamental y bajo ningún concepto debemos abandonar su uso hasta que no nos lo digan. Muy importante.

Hoy vamos a ver curiosas formas de añadir una ración extra de calcio a la dieta.

Seguramente, interesados como estáis en el mundo de la alimentación, conocéis alimentos muy ricos en calcio como las almendras y frutos secos en general, brécol, espinacas, boquerones, sardinas, la soja y sus derivados, leche y yogurt, quesos muy curados, etc.

Si necesitamos por la razón que sea, reducir los lácteos en la dieta, podemos conseguir igualmente una ración diaria recomendada para este mineral sin mayores problemas.

Al día debemos aportar una ración de entre 1000 mg a 1200 mg. Estos sería lo ideal, pero es mejor valorar los aportes de la dieta estableciendo una media a lo largo de varios días, para que no nos preocupemos cuando no llegamos a la ración diaria recomendada.

Como novedad, vamos a incluir las algas en nuestra alimentación y la presencia de calcio y minerales aumentará de forma sorprendente.

Una buena forma de empezar a utilizarlas aumentando el calcio en nuestra dieta es:

Compramos alga wakame desecada en un tienda de dietética de calidad. Vamos a ponerlas en una sartén bien tapadas a retirarles cualquier resto de humedad. Las tostamos muy bien. Dan aspecto de quemadas, pero no. Una vez bien secas y crujientes, las troceamos, las metemos en un molinillo de café o el sistema para picar que tengamos en casa y las molemos hasta que quede un polvillo. Lo envasamos en un bote de cristal bien limpio y lo vamos a utilizar para aderezar todo tipo de comidas. 100 gramos de alga wakame aportan alrededor de unos 1400 mg de calcio.

Otra forma de incorporar calcio diario a nuestra dieta con una ración reducida de lácteos es escoger uno de los productos que más calcio contiene como es el queso parmesano. Un trozo similar al dedo pulgar es suficiente.

La última forma que os quiero hoy explicar es una manera tradicional de fortalecer los huesos que se usaba antaño y que por qué no volver a utilizarla. Guardamos cáscaras de huevo de gallina de aldea, y cuando tengamos un montoncito respetable, las lavamos, secamos muy bien y picamos en un mortero. Vamos también a guardarlas en un frasquito como de especias y añadimos pequeños toques a cualquier plato. Otra maravillosa fuente de calcio que no ocupa lugar en el estómago.

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Despejando dudas sobre los lácteos en general

Lácteos en generalHola amigos. Hoy me gustaría tratar un tema interesante que genera confusión y que tiene gran importancia ya que no se entiende la alimentación sin lácteos. Vivimos en una sociedad en la que la leche, los yogures o los quesos son imperdonables en cualquier comida y es por esto que debemos analizar brevemente las instrucciones de uso de lácteos que nos llegan por diversas fuentes, para quedarnos con la que mejor nos convenga.

La teoría dice que los lácteos son unos alimentos esenciales para la nutrición humana y debemos tomarlos todos los días como fuente esencial de calcio, fósforo y proteínas. Sucede entonces que cuando una persona comienza a tener problemas de salud como gases, hinchazón y diarrea, problemas de piel como dermatitis o eczemas, trastornos respiratorios, asma, exceso de mucosidad, etc, y su médico, con sus tratamientos, no logra mejorar los síntomas, es muy común ponerse en contacto con un especialista en medicina natural o un homeópata que lo primero que le va a quitar son los lácteos. Inmediatamente, estos alimentos  pasan al grupo de venenos cotidianos. Se corre la voz y comienza el reguero de  opiniones encontradas y confusión. No sabemos donde ponerlos o sentimos que no estamos cuidando la salud cuando tomamos un trozo de queso.

¿En que situación nos encontramos respecto a los lácteos?

- ¿Nos sienta bien y no nos preocupa el tema? Seguimos haciendo vida normal. Los lácteos no son malos y si conseguimos leche de vacas muy bien cuidadas, mejor será, porque muchas veces el tema a debatir es la salud de los animales y sus tratamientos con antibióticos u hormonas y eso es otro cantar.

- Sospechamos que alguno de nuestros típicos síntomas de piel, digestión o respiración tienen relación con la ingesta mayor de lácteos un día concreto o por nuestra ración habitual. Analizamos la posibilidad de reducir la ración a un punto de confort donde no haya molestias o si descubrimos que sin ellos ganamos en salud, debemos estudiar con ayuda la forma incorporar nuevos alimentos sucedáneos.

- Tenemos una clara intolerancia a la leche y nos concretan a causa de qué elemento. ¿Lactosa? Usamos leche sin lactosa o cualquier propuesta válida como son la leche de soja, de avena, de arroz, de almendra, etc. La leche cocinada, fermentada o procesada como yogurt o queso, normalmente pierde la concentración mayor de lactosa y no suele dar problemas.

- ¿Alergia a la proteína propia de la leche de vaca? Cualquier tipo de leche de las citadas en el párrafo anterior nos resuelven la dieta. Ojo, que hay muchísimos alimentos preparados que contienen proteína láctea y aquí sí que tenemos que estar atentos.

La conclusión es que los lácteos como alimento en si son muy completos, pero a muchas personas les producen trastornos que se resuelven reduciendo la ración a la esencial o sustituyéndolos por productos con semejantes propiedades pero con mejor digestibilidad.

Y a la pregunta, ¿y de dónde saco entonces el calcio? La respuesta llegará en el próximo post.

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