¡Madres y padres! Dejad que vuestros hijos adolescentes aprendan a cocinar…

Adolescentes cocina¡Hola amigos! Hoy me gustaría hablaros de un tema muy curioso que me parece que tiene mucho de educación para el futuro. Hay chavales muy jóvenes, que se hacen su comida. Lo veo en la consulta y es una gozada. El caso más especial fue el de un niño de 9 años, aspirante a ciclista profesional, al que durante la consulta, en la parte en la que explico la dieta, me tenía que dirigir a él porque su madre me decía: -Lo va a cocinar él mismo, así que es mejor que los detalles le queden claros a él-

A partir de ahí, y viendo lo jovencito que era este niño para empezar a meterse entre fogones, investigué un poco más. Le pregunté a su madre por la seguridad en la cocina, como podría estar tranquila con su pequeñajo tocando cosas tan calientes o tan cerca de cuchillos y artefactos punzantes. Su respuesta fue: -Pero si se lanza por una cuesta a 60 kilómetros por hora con la bici, ¿eso no es también arriesgado? Con esto de cocinar su comida, por lo menos se hará un hombre independiente-. Más razón que un santo…

Poco a poco, a los adolescentes que se ponen a dieta conmigo, ya sea para adelgazar, para engordar, muscular, reforzar o simplemente aprender, les animo a que una parte de su comida la hagan ellos y los hay que disfrutan muchísimo. Sobre todo, animo a sus madres y padres, que pierdan el miedo a los convencionalismos. No están explotando a sus hijos ni son malos padres por insistir a los chavales que las patatas fritas se las hagan ellos mismos, por ejemplo. Estimular a la independencia es buenísimo. Pero, por supuesto, con vigilancia.

Creo que debemos cambiar ya ese orgullo machistón de “no sé cocinar ni un huevo frito, jo, jo, jo” que ya está muy pasado, con esta otra frase: -Hijo/hija, este fin de semana, la paella para la familia, la hacemos juntos.

Llegan los 18 años y los chavales se van a estudiar fuera o a compartir un piso por trabajo en algún lugar del mundo. Tienen que saber hacer cosas muy básicas con seguridad para poder rendir y disfrutar de la experiencia.

“Prácticas para los que se animen a empezar”:

- Cocer pasta y arroz

- Estofar legumbres: unas lentejitas, facilísimas.

- Freír sin destrozar: patatas, huevo, croquetas, pescados pequeños, etc.

- Plancha sin resecar: filete de ternera, pollo, filetes de pescado, verduras…

Un porcentaje bien alto de los pacientes en consulta, son personas jóvenes de entre 20 y 35, que viven solas por la circunstancia que sea, que han engordado mucho o simplemente están agotados por lo mal que comen. No saben que comprar, no saben cocinar su comida, no saben estructurar. Esta es una labor preciosa para mí, enseñarles a todo esto, pero la verdad es que para ahorrar energía y disgustos por culpa de aprender tarde a manejar su propia nutrición, deberíamos plantearlo como asignatura obligatoria. El momento ideal para empezar son los 15 años. A por ello.

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Astenia otoñal. ¿Hay que tomar suplementos vitamínicos?

Astenia otoñalEn cuanto empieza a bajar la luz del verano y entramos en esta época de otoño en la que estamos menos tiempo expuestos a luz del día, aparecen síntomas muy comunes como son el cansancio, el sueño, la sensación de día interminable….

Lo primero que uno piensa al sentirse así es que tiene mucho más trabajo de la cuenta, está comiendo mal o duerme poco. Si lo analizamos, seguramente el régimen de vida es muy similar al de otras épocas del año, pero las fuerzas flaquean.

Es muy importante que cuando nos sintamos así probemos varias soluciones antes de comenzar a tomar el primer suplemento vitamínico que encontremos. En el caso de las mujeres, debemos controlar que no exista una anemia ferropenica, que sus síntomas de debilidad, pérdida de cabello y baja forma física, coinciden con la flojera del principio del otoño y la primavera. Una vez descartada la anemia con una analítica común, debemos pasar a la acción. Practicar más ejercicio suele producir un efecto de estimulación de la actividad general. Si nos movemos más, tendremos más necesidad de actividad. Es un circulo vicioso sanísimo que logra disminuir la ansiedad que produce la falta de luz. A muchas personas les ocurre que en otoño les da mucha pereza salir a dar un paseo o disfrutar de su ocio fuera de casa ya sea por el mal tiempo o porque se haga de noche muy temprano. La ansiedad por falta de movimiento aumenta el hambre de picoteo y estropea nuestra dieta sin solucionar nada. Es fundamental para mantener a raya la ansiedad salir y moverse. Desde un paseo hasta una clase de bailes de salón. Vale todo con tal de aumentar la actividad física.

Y si después de mejorar nuestros hábitos deportivos, no salimos de ese cansancio, podemos utilizar durante un mes, un complejo vitamínico equilibrado que pueda resolver alguna posible carencia alimenticia. Esta es la forma adecuada de decidir la necesidad de tomarlo. Existen algunos complementos con Ginseng o guaraná, que si no repasamos nuestra salud con una analítica antes de decidir tomarlo, podemos estar enmascarando algún problema más serio ya que estos productos, con una dosis similar para cualquier persona ya sea hombre, mujer, grande o pequeña, extraen la energía de donde no la hay.

Una rutina de menú variado, ejercicio ligero pero constante y descanso programado, es la solución al cansancio estacional.

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