Hoy me gustaría intentar informaros sobre una duda permanente que tienen las personas que quieren adelgazar: para qué sirven y qué contienen todo ese montón de productos que prometen ayudar para bajar de peso.
Es importante saber que la mayoría de estos productos tienen todavía poco fundamento científico o no hay pruebas suficientes de que influyan en el éxito de un tratamiento para la obesidad. Por esto creo que no debería afirmarse tajantemente que el producto es capaz de conseguir esto o aquello ni deberíamos creer a pies juntillas lo que rezan los envases. Pero aquí ya estamos a expensas del poder de persuasión de las marcas.
Podemos distinguir cinco tipos de productos adelgazantes:
- Los que disminuyen la absorción de grasas
Suelen combinar principios como el chitosan o el nopal, ambos absorbentes de grasa y se les asocian con elementos como el calcio o los oligofructosacaridos, para activar el consumo de grasa y mejorar el confort intestinal.
En el envase de uno de estos productos se recomienda, por ejemplo, el seguimiento de la dieta Montignac, pobre en hidratos de carbono y muy rica en proteínas. Una propuesta no muy acertada. Bajar peso está bien, pero olvidarse de la salud, no.
- Los llamados Quema-grasas (efecto lipolítico
El efecto lipolitico consiste en la acción de romper la grasa para su eliminación o su consumo rápido. Para esto se utilizan polifenoles, sinefrina, picolinato de cromo, acido linoleico conjugado, la cola, el guaraná o el té verde. Elemento que puede producir una activación forzada del metabolismo, es decir, un aumento del consumo en reposo para gastar más energía y quemar grasa.
- Los diuréticos o laxantes
Se trata de buscar el efecto diurético (eliminador de líquidos) o laxante para forzar la eliminación de sustancias con la intención de adelgazar. Se usa vara de oro, la mítica cola de caballo o el ortosifón, que este caso, aunque sean principios vegetales, su uso a discreción no beneficia nada a nuestro organismo. Hay que recordar que perder líquido no adelgaza. El uso de diuréticos además puede tener efectos secundarios y contraindicaciones, y por eso no deben tomarse nunca sin consejo profesional. Las personas con hipertensión deben tener especial cuidado con estos productos.
- Inhibidores del apetito o saciantes
Se buscan para reducir la sensación de hambre para comer menos cantidad y así adelgazar. Para esto se utilizan distintos tipos de fibras que al beber agua, se hinchan en el estómago y producen sensación de saciedad. El glucomanano es uno de los pocos componentes cuyos efectos están avalados científicamente. Para conseguir resultados hay que acompañarlo de abundante agua.
- Medicamentos adelgazantes
Seguramente habéis oído hablar de unos medicamentos muy caros que se venden con receta y que sirven para inhibir la asimilación de grasa en el intestino. Esta grasa, al no ser absorbida se elimina por las heces. Esto está muy bien si se hace una dieta baja en grasas, porque si se come “normal”, las diarreas son una constante. Con el tiempo, este medicamento ha pasado a tener un primo hermano con menos dosis y que se puede vender sin receta. Su publicidad sugiere que si tomas esto, perderás un kilo más de lo que tenías pensado.
Uno de los inhibidores del apetito más famoso es el Reductil, que fue retirado del mercado por sus efectos secundarios y el peligro para la salud.
Conclusiones
Si el decidir comprarse un producto para adelgazar, hace que nos animemos a mejorar nuestra alimentación y ordenemos nuestros hábitos, estupendo, pero debemos saber algunas cosas:
- Hay que diferenciar entre medicamento para adelgazar y elementos fitoterápicos para mejorar la salud en general. Por ejemplo, yo a veces recomiendo una fibra saciante si hay mucho apetito, o un elemento vegetal que ayude a eliminar los gases. Estos dos síntomas, tanto el hambre como la hinchazón, son normales los primero días de la dieta y aliviándolos, el proceso se hace más llevadero. Para nada la intención es la de que el medicamento sea el encargado de hacer adelgazar a la persona. Y aquí está el fallo o el error. El poner toda la esperanza en el producto sin pensar en hacer un esfuerzo acorde.
- Si aceleramos el cuerpo con química, el organismo se ralentizará después.
- Si eliminamos líquido, el organismo lo recuperará rápidamente después.
- Al cuerpo humano le gusta el equilibrio y la buena rutina, y aquí está la clave.



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