Cuando yo estudiaba la carrera de nutrición, allá por el año 92, la palabra dietética sonaba a tienda de dietética, a hierbajo, a potingue, etc. La palabra nutrición estaba muy relacionada con las papillas infantiles, potitos y alimentos relacionados con el delicadísimo estado de salud de algún conocido. Menos mal que ya no es así, porque resultaba muy incómodo explicar a voces por encima de la música de un bar de copas, que lo que yo estudiaba era dietista, no dentista, después de que me enseñaran un empaste tirando fuertemente de su carrillo.
Fuera de bromas. Lo que hoy me gustaría contaros es que en los herbolarios y tiendas de dietética, además de productos biológicos y alimentación especial para distintos tipos de vegetarianismo, que ya hablaremos otro día con calma, encontramos también lo que se llaman complementos alimenticios. Una forma de definir a las medicinas naturales en forma de fitoterapia, de una forma un poco ambigua. La fitoterapia consiste en extraer los principios curativos de las plantas para que podamos utilizarlas en nuestro beneficio. Pelotazo de ginseng, complemento alimenticio. Una ampolla súper potente de té verde que te pone como una moto, nervioso y pasado de vueltas, también complemento alimenticio. Por esto, me gustaría explicároslo un poco para que penséis bien que vais a tomar y por qué.
Hay un montón de productos de este tipo, que mejoran nuestro día a día sin interferir en la salud y que ayudan a mejorar la función de un órgano concreto y de una forma suave. Ojo, no por ser natural un producto, es inofensivo para la salud, que la cicuta también es muy natural pero cuanto más lejos estemos de ella, mejor. Los complementos, a base de plantas medicinales de probada eficacia, son las únicas que vamos a contemplar, pero siempre con cuidado y con el consejo profesional. Vamos con algunos ejemplos que revisamos de la forma más práctica. Si se usan o no se usan habitualmente y hasta donde podemos esperar sus efectos.
- Cardo mariano y boldo: Los encontraréis en infusiones o cápsulas cuando se supone que el órgano que está delicado es el hígado. El uso que yo le doy es exclusivamente para mejorar la pesadez de las digestiones, los gases o un posible empacho.
- Cola de caballo: Típica infusión o cápsula que se utiliza para evitar la retención de líquidos. Actúa como un diurético suave, si se toma la dosis adecuada, pero el aficionado a estos complementos, a veces abusa de ellos. Cuando forzamos al organismo a perder líquido, también eliminamos minerales importantes. El cuerpo es capaz de eliminar el líquido que le sobra con una buena dieta. Yo nunca uso la cola de caballo. No me parece necesaria.
- Papaya en cápsulas: La papaína, que es el componente interesante de la papaya, es capaz de ayudar a digerir las proteínas y por lo tanto hace de la digestión difícil, un paseíto. Muy digestivo y muy útil en comidas fuertes.
- Ginkgo Biloba: Se utiliza muchísimo para la circulación, pero sobretodo, el uso más especial es el de mejorar el riego sanguíneo cerebral en las personas mayores. Es muy eficaz y seguro.
Igual os apetece hablar de algún otro complemento. Ya me contaréis.



Para muchas mujeres es un clásico. Tomar hierro de vez en cuando porque no hay forma de mantenerlo en un límite adecuado. Cansancio, caída del cabello, “no me llega el aire”, y todo lo demás. Pero con la vida que llevamos y lo mal que se come en ciertos grupos de población, es muy normal que cualquier persona pueda tener algo de anemia en algún momento de su vida y con el complemento que nos da el médico, a veces no es suficiente.
Amigos, se acerca el momento. Por fin, el planeta ha dado la vuelta y otra vez el sol se acerca a nosotros. Este año no nos puede pillar desprevenidos, y menos después de estar suscritos a este blog tan esclarecedor.
Si en la etiqueta de un alimento leemos que contiene azúcares, ya no nos parece sano, ¿verdad? Hay que saber que existen varios tipos de azúcares y debemos conocerlos. Algunos solo aportan disfrute a la dieta en forma de sabor dulce, y otros son la base de nuestra alimentación y siguen llamándose igualmente azúcares. Por cierto, os habréis fijado que siempre me refiero a dieta cuando hablo comidas o alimentos, y es que la dieta de una persona define la alimentación en general. Esa dieta puede ser adelgazante, basal para mantenerse en peso y su vida cotidiana, vegetariana, deportiva, etc. Que la palabra dieta no suene siempre a adelgazar, que no es así.
Ayer, tomando un albariño exquisito con una amiga, hablábamos del blog y me propuso este tema tan oscurantista dentro del mundo de la nutrición. Las chucherías. Todos las comemos, ¿no? Yo por lo menos, si voy al cine o tengo un domingo tonto, me aplico una dosis de tonterías de colores y se me quita todo. No debo ser la única.
Pues llama urgentemente a la comunidad científica para que investiguen tu caso. No hay nadie que no tenga colesterol. Es fundamental en el cuerpo humano. Si no tuviéramos colesterol, no habría cerebro, ovarios, testículos…vaya lío. Pero nos han enseñado a no querer tenerlo, a evitarlo, a espiarlo, etc. Todavía recuerdo cuando se creó el demonio del colesterol. En los años 90, las empresas avícolas se iban al garete por culpa de la noticia. ¡Los huevos suben el colesterol! Parecía el único motivo. Tiempo después se descubrió que solamente se absorbe el 40% del colesterol ingerido, pero ya era tarde. Los huevos meten miedo. Y así, con muchos otros alimentos.
