Qué alimentos nos ayudan a preparar la piel para el sol

cómo preparar la piel para el veranoAmigos, se acerca el momento. Por fin, el planeta ha dado la vuelta y otra vez el sol se acerca a nosotros. Este año no nos puede pillar desprevenidos, y menos después de estar suscritos a este blog tan esclarecedor. ;) Ponerse morenos, broncearse, resecar la piel al sol durante horas o bañarnos varias veces. Todas estas situaciones precisan de una respuesta fisiológica que nos ayude a retener el agua en nuestra piel para mantenerla hidratada y que se broncee sin dificultad, así como combatir el exceso de oxidación celular.

En el post dedicado a los antioxidantes, os hablaba de la importancia de estos por tener la capacidad de eliminar las sustancias nocivas de nuestro organismo, fruto de la oxidación natural que se produce en él para la obtención de energía. Todas las actividades que tienen relación con “quemar” como el ejercicio físico, la misma respiración, adelgazar o tomar el sol, necesitan de una dosis superior de antioxidantes que los vamos a aportar con la dieta sin ningún problema. Estos elementos son capaces de neutralizar los residuos que, de quedarse dentro de nuestro organismo sin ser eliminados, acelerarían nuestro envejecimiento.

Cuando exponemos la piel a los primeros rayos de sol, debemos haber preparado nuestras reservas antioxidantes durante al menos, un mes antes del “destape”.  Aquí van algunos truquillos alimenticios para hacer lo que sí está en nuestra mano, que es nutrirnos bien.

  • Complementa tus comidas con algún producto integral: pan, arroz o pasta.  La vitamina B que aportan los integrales, hidrata la piel desde dentro y permite que el bronceado “suba” mejor.
  • Utiliza frutas del bosque para añadir a tus yogures, ensaladas y macedonias.
  • El selenio es el mineral antioxidante más eficaz y lo encontraremos en los cereales integrales, verduras y frutos secos.
  • Tómate esa copita de vino tinto llena de polifenoles antioxidantes que también colaboran en recargarnos de defensas antiage.
  • A media mañana o merienda, toma un zumo de frutas que contenga zanahorias y arándanos mezclados con cualquier fruta. Busca en tiendas de productos ecológicos. Te sorprenderá la variedad.
  • En las verduras y frutas, cuanto más vibrante es el color, más betacaroteno súper-cosmético para el sol contienen. Ten preparado un pisto de berenjenas, tomate, calabacín, pimientos de los tres colores y cebolla, y utilízalo como guarnición de pastas, arroces, carnes, pescados, etc.
  • Llena tu dieta de colores y te pondrás moreno sin estropear tu piel. Eso si, siempre con una buena protección solar.

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Cómo evitar por fin el estreñimiento

Pautas contra el estreñimientoAl oír la frase, “No tengo tiempo ni para…..” tenemos ante nosotros a un estreñido/a. Es así amigos, el ir al baño necesita tiempo, atención, cariño y consideración con nuestra salud. Si supiéramos lo malo que es no ir al baño con regularidad, fuera de pensar que es una solución para tener menos barriga, trabajaríamos para lograr una regularidad y así prevenir un montón de enfermedades muy feas que están por desgracia tan de actualidad como es el cáncer de colon o los divertículos. Se deforma el intestino grueso en su parte final, da dolor de cabeza, problemas de piel, nerviosismo, gases, hinchazón…un cuadro muy incómodo y nada glamouroso.

Lo primero que tiene que hacer una persona estreñida es dedicar un ratito diario, sin excusas, a estar tranquilamente en el baño leyendo, tarareando o descubriendo nuevos elementos químicos en las etiquetas de los champús. Suena a pitorreo, pero es fundamental. El intestino se educa. Se aprende a sentir la sensación adecuada de “llamada” y debemos responder raudos a ella. Muchas personas se ríen cuando les digo que después de desayunar, aunque no “pase” nada, se sientan un rato a meditar en el w.c. Con esto, nuestro intestino curiosamente descubre su momento y a partir de aquí comienzan a pasar cosas. Vuelven a aparecer las imperiosas ganas que completan el entrenamiento y que devuelven la regularidad soñada.

El ejercicio también es muy importante. Correr a trote, caminar con buen ritmo o una clase de baile son los movilizadores perfectos. El sedentarismo frena todo nuestro cuerpo.

Existen productos recomendables para hidratar el intestino y crear un “producto” superdeslizante. Para esto utilizaremos las fibras. Existen de varios tipos, pero las que mejor funcionan desde mi punto de vista son las fibras solubles a base de algas o semillas. Todos estos productos se toman con agua abundante.

- Plantago Ovata en sobres solubles en agua que tomaremos con el desayuno todos los días de nuestra vida sin problema. No genera costumbre.

- Semillas de lino. Alpiste de toda la vida. Produce un tipo de gelatina que aumenta el volumen fecal y ayuda a retener y eliminar metales pesados. Muy interesante a la par que eficaz para nuestro tema. 4 cucharadas al día que se tragan con agua.

- Agar agar es un alga que también aumenta el peso de las heces y con un pequeño paseito diario, conseguimos movilizar el intestino. Lo añadimos a las ensalada y cremas.

Los productos a base de cáscara sagrada o sen, productos naturales e ingenuas hierbas que muchas veces provocan una irritación intestinal que obliga a ir al baño con diarrea. Eso no es bueno. Cuidado con la afición a los laxantes y pensar que esa sensación de limpieza interna es el nirvana porque no es sano.

Tomar estos productos puede ser una solución puntual como emergencia cuando se llevan unos días sin visitar el w.c, pero nunca una pauta para todos los días. Genera costumbre y se pierde la absorción de ciertos nutrientes cuando viajan tan deprisa por nuestro intestino. Provocar diarrea para limpiar es una solemne y peligrosa barbaridad que no debemos practicar.

Hacemos bien si respetamos la regularidad de cada cual. No hace falta ir al baño a tope todos los días fenomenal, si nuestro organismo nunca lo ha hecho. Con una pequeña movilización diaria, unos días mejor que otros, ya estamos en el buen camino. Sigamos mejorando.

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¿Qué está pasando con la obesidad infantil?

Obesidad infantilEl sobrepeso en los niños está siendo un tema preocupante que merece que le demos un espacio en este blog. En este post, me gustaría que todos pudiéramos reflexionar sobre las ideas que yo misma pueda presentar, junto con las que todos vosotros podáis aportar, ya que este tema encierra una combinación de factores particulares que a todos nos puede interesar conocer para mejorar. Por esto, os animo encarecidamente a que intentemos aportar luz a los entresijos del problema de la obesidad infantil.

¿Dónde empieza el sobrepeso? Desde mi punto de vista y por mi experiencia en la consulta, las claves de este problema están por un lado en que la transición de la alimentación no está acorde con el crecimiento y la actividad.  Esto es, un niño de 12 años, que no hace ejercicio porque le traen y le llevan, le gusta el ocio relajado y no le controlan lo que compra en el kiosko, no puede merendar como un pequeño de 6 ó 7 años, con cereales, bocadillo y yogurt . Parece obvio, pero debe ser complicado darse cuenta de cuando es el momento de modificar la comida más delicada de los niños, la merienda. Al primer signo de aumento de peso, esta es la primera comida a recortar. Un pequeño bocadillo con un zumo, puede ser una alternativa con buenos resultados. Con el cambio, habrá un “mamá tengo hambre”, pero en tres días se pasará. Ese hambre es un problema de costumbre.

Muchas de las visitas a la consulta de nutrición para niños, suelen ser en compañía de madres, abuelas o servicio doméstico, sorprendentemente. La vida “moderna”, los tiempos difíciles en los que hay que ceñirse a horarios infernales, hacen que los niños puedan estar al cargo de personas diferentes, con distintos criterios e intereses. Podemos sacar algo en claro, si los que cuidan, no saben comer, se les va de las manos. La ayuda profesional en estos casos es fundamental. Un plan escrito que todos sigan.

También es importante saber que una adaptación excesiva de la comida de toda la familia a la restricción que impone el niño, deja secuelas futuras en la educación nutricional. Este tema puede dar para mucho, pero solo un matiz interesante. Hay muchos adultos con sobrepeso, que siguen siendo niños tiranos porque solo comen lo que les produce satisfacción, lo que les gusta muchísimo y punto. Redactan una lista interminable de alimentos que no comerán bajo ningún concepto aunque no los hayan probado. Esto es una reminiscencia de un niño “mal comedor” al que sus padres se adaptaban. Mal plan.

La obesidad suele aparecer cuando los niños van creciendo, empiezan a tener más horas de clase, más tiempo sentados, más deberes, etc., y la alimentación sigue siendo parecida a la de un niño pequeño que pasa jugando gran parte del día, en movimiento y en el que sus padres deciden qué es lo que va a comer. Es aquí cuando debemos coger papel y lápiz, y valorar por un lado: actividad, horarios, tiempo entre comidas, actividades extraescolares, estudiar brevemente los puntos débiles como gustos reducidos, ocio sedentario, genio y figura en sus decisiones al respecto de qué va a comer y qué no, y con todo esto diseñar un plan con ayuda, si es necesario, que frene el incremento de peso. Se puede hacer. Es más fácil de lo que parece.

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