Conservarse estupenda embarazada y con 40

La vida está montada así. En estos tiempos, cuando una mujer quiere tener un hijo después de haber estudiado mil masters, dos carreras y por fin tiene un trabajo que le permite mantenerse cómodamente, es fácil que ronde los 40. Y por esto, los expertos en medicina de la mujer como la Clínica Dexeus dicen que su objetivo está en adaptar la tecnología médica a las necesidades reales. Mantener la salud de las mujeres a cualquier edad es una de las más nobles propuestas que pueda imaginar ésta que suscribe.

Vamos a repasar los puntos más delicados de un embarazo, pero aplicados a la década de los 40.

Circulación

Durante el embarazo pueden aparecer problemas circulatorios puesto que el volumen sanguíneo aumenta hasta en un 20%, el útero aumenta su tamaño y aumentamos de peso. Esto provoca una mayor presión sobre las venas pélvicas. La circulación se vuelve deficiente, sobre todo en las piernas, y pueden aparecer varices.

Debemos seguir una dieta rica en fibras, con mucha verdura y fruta. Además, si reducimos la sal, logramos una menor retención de líquidos. Reducimos también condimentos, especias, fritos y comidas picantes, para que no aparezcan venas varicosas.

Calcio para proteger huesos y mucho ojo a la dentadura

Durante el embarazo, las necesidades de calcio aumentan porque el bebé lo necesita para la formación de su esqueleto. Normalmente se necesitan 800 mg de calcio al día, pero para una mujer embarazada son necesarios 1,200 mg. Es decir: más lácteos bajos en grasa, frutos secos (avellanas, almendras), verduras (coles, berza, acelga) o pescados (sardinas son ideales).

El tercer trimestre es el momento en el cual se deposita la mayor cantidad de calcio en el esqueleto del bebé y debemos extremar la precaución para que no se produzcan descalcificaciones de nuestro propio esqueleto. Aquí es donde vienen los problemas dentales. Gingivitis, piorrea y otras afecciones que debemos ir inmediatamente a tratar. Nada de dejarlas ahí pensando que ya se arreglaran solas. Esto es súper importante, chicas.

Vamos a cuidar que no nos falten alimentos ricos en calcio, vitamina B12 y vitamina C, que protegen tanto dientes como encías. Vamos a preparar nuestra boca para evitar que el descenso de hormonas que se produce también durante la menopausia y que se inicia en esta misma década, pueda aumentar las afecciones bucodentales.

Piel

También durante el embarazo la piel se vuelve más sensible y puede presentar problemas. Si no la cuidamos con atención en esta etapa, las pérdidas de elasticidad, de suavidad y los cambios de tonalidad que se producen en la menopausia, serán más bruscos y con menos margen de actuación. Así que ya sabéis, el exceso de proteínas provoca sequedad, la falta de hidratación… Sería una estupenda idea un tratamiento de belleza semanal, ya sea casero o en Instituto. Hay que seguir estando estupendas, ¿no? Si se puede…

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La diferencia entre engordar y retener líquidos

Muchas personas, cuando necesitan ayuda para bajar de peso, vienen con una impresión equivocada respecto a lo que acumulan al engordar.

Se dice por ejemplo: “Yo no tengo grasa, lo mío es todo retención de líquidos”

Esto no es realmente así. Cuando necesitamos bajar de peso, lo normal en personas sanas es tener que reducir la cantidad de grasa acumulada, además de una pequeña fracción de líquido que la acompaña.

Cuando empezamos un plan para adelgazar, las primeras dos semanas de tratamiento se produce una pérdida de agua que hace orinar con más frecuencia. Esto no significa que nuestro problema sea el exceso de líquido ya que por esta primera fase pasa todo el mundo en mayor o menor medida.

Otro caso bien distinto es el del agua que se acumula en zonas aparentemente normales pero desproporcionadas a nivel estético o visual.

Por ejemplo, una barriga muy prominente en un cuerpo relativamente delgado; una imagen bastante común en hombres maduros que frecuentan bares y sidrerías.

Cuando esto sucede hay que hacerse análisis de sangre y comprobar tanto los niveles de azúcar como los valores hepáticos, ya que esta distribución de la grasa y la hinchazón, anuncia problemas de salud como la diabetes o un mal funcionamiento del hígado. Si tenéis un pariente con estas características, animarlo a revisarse la salud y a adelgazar.

Otra distribución del sobrepeso que debe controlarse debido a su acumulación de líquido, es el que se localiza en la parte superior del cuerpo: hombros, cara, brazos, cuello, pecho y abdomen en general. Muchas personas que no saben de su tendencia a la hipertensión, descubren el problema después de haber engordado de esta forma. En este caso si podemos hablar de un acúmulo serio de líquido corporal, que es el que satura las “cañerías” y aumenta la presión.

La hipertensión leve no produce síntomas pero es muy dañina para nuestro sistema circulatorio. Es fundamental conocer las cifras de tensión arterial cuanto antes para poder tomar medidas. La primera medida será, adelgazar con salud y aprender a comer.

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Reflexiones sobre el picoteo dulce

A muchas personas la palabra “dulce” les suena a capricho o a chuchería, creyendo que debemos evitarlo si lo que se busca es llevar una dieta saludable. Hoy me gustaría que tratáramos el tema de por qué, a veces, aparece una necesidad imperiosa de comer algo dulce, y si es bueno o es malo sucumbir de vez en cuando.

Cuando sufrimos estrés, nerviosismo o ansiedad por las diversas razones posibles, es normal que el cerebro pida algo bueno, relajante, euforizante.  Las personas que estudian una oposición, por ejemplo, suelen quejarse de este problema. Parece que una bolsa de gominolas hace maravillas en lo que a concentración y relax se refiere. Los dulces y el alcohol, son dos ejemplos de los “alimentos” más elegidos a la hora de buscar un poco de relajación. Porque es una realidad, la comida cambia el estado de ánimo y tiene relación con nuestro bien-mal estar.

El círculo vicioso del dulce se crea, en muchos casos, cuando una persona que no puede evitar picar ha engordado y decide empezar a “cuidarse”, es decir, quitar cosas de su dieta pensando que así compensará las calorías de los picoteos. A partir de aquí comienza un sube-baja de ansiedad irrefrenable por alimentos dulces. Es muy típica la anécdota de la persona que está en su casa haciendo lo que sea, pero sabiendo que en el tercer cajón de la cocina tiene unas galletas que por supuesto no piensa comer, pero no puede parar de pensar en ellas y las acaba comiendo.

Otras personas picotean sin ser conscientes de ello, ya que es posible que no repercuta en su peso o cambien de talla sin pensarlo más. Esto les ocurre a muchos hombres que cuando llegan a la consulta para adelgazar, creen que han engordado por el sedentarismo o por comer fuera de casa a diario, y al analizar sus hábitos descubrimos que comen durante todo el día sin darse cuenta. Que si un café, una galletita, un vaso de zumo, una cerveza, unos cacahuetes, un caramelo….

Claro que se puede sucumbir al dulce pero dándole cierto sentido, si no, ¿para qué están ahí todas esas cosas tan ricas?

-  Podemos tomar algo cuando coincida con una de las tomas oficiales del día. En la merienda, en vez de un café con tostada podemos tomar un dulce como un pastel o unas onzas de chocolate una vez a la semana y no pasa absolutamente nada.

-  Cuando suponga un extra especial, como algún momento del fin de semana. Un desayuno suculento en un bufet de hotel o un postre especial.

-  Si estamos delante de la mejor heladería de Italia, sea la hora que sea, no podemos decir que no. Sería malo para la salud.

-  Un postre en cualquier comida especial.

-  En navidad, al final de cualquier celebración de las importantes, se puede tomar un poco de turrón o cualquier postre típico y ya pensaremos en ello en Enero.

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Dejar de fumar sin engordar

A la pregunta de si se puede dejar de fumar sin engordar, la respuesta es sí, pero con matices. Al dejar de fumar, ya no metemos en el cuerpo sustancias que estresan nuestro organismo. Éstas producen un estímulo constante que activa las funciones de limpieza de una forma forzada. Al disminuir este estrés fisiológico y bajar las hormonas que nos ponen alerta producidas por el tabaco, consumimos menos calorías y lo que comíamos antes, ahora resulta demasiada energía que no vamos a utilizar.

Debemos tomarlo con calma ya que durante el primer mes es muy normal notar el cambio de forma muy acusada, pero poco a poco nos iremos acostumbrando a las nuevas sensaciones de saciedad,  de un hambre diferente y en definitiva, de nuestra nueva relación con la comida.

La comida no debe ser nunca un sustituto del tabaco, y la boca no es un aparato que deba estar todo el día ocupado. Por eso, os presento unas pequeñas pautas sobre como debemos actuar ante este cambio.

- El primer mes, es normal tener una mini depresión con ansiedad, falta de interés por las cosas en general y cambios en la motivación. Pasa sola. Aquí es donde la voluntad tiene especial importancia tanto para dejar de fumar definitivamente como para evitar coger peso durante este trance.

- Es normal también tener cierta sensación de hinchazón generalizada. Éste es el principio de engordar. No es grasa aun, solo proteína y agua, pero empieza por aquí. Para combatir esto, es fundamental hacer un poco de dieta baja en proteínas, rica en verduras cocinadas con presencia de hidratos en baja cantidad.

- Comer cada tres horas. Tentempiés a base de infusión, zumo o café suave, más una pieza de fruta, una galleta integral o una rebanada de pan integral.

- Es mejor no tomar sustitutos bajos en calorías para tener algo en la boca cuando aparece la gana de fumar. Esto solo consigue alargar el proceso, engordar y tener hambre a todas horas. Lo típico, ¿Y qué tomo cuando tenga hambre?. Pues espera a la siguiente toma. Al igual que no nos hacemos pis encima cuando aparecen las ganas de ir al baño, debemos también aprender a aguantar el hambre hasta la hora de comer. Nunca queda más de una hora para el tentempié. Aguanta un poco y bebe agua. En tres días, habrás dominado el gusanillo caprichoso en buena medida.

- Debemos reconciliarnos con la sensación real de saciedad. Al principio, parece que nunca se tiene límite y que hace falta urgentemente el cigarro cuando estamos terminando de comer. Pero con la ayuda de una infusión al final de las comidas, se consigue esa nueva sensación de saciedad.

- El deporte es fundamental. Baja la ansiedad, aumenta el consumo de calorías, acelera la adaptación, mejora al ánimo y fomenta la voluntad de no volver a fumar.

 

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¿Es posible cambiar el metabolismo?

Uno de los grandes misterios de la nutrición. El metabolismo y sus caprichos.

- ¡A Manolita le cambió el metabolismo! -

Seguro que lo habéis escuchado y a muchos les habrá apetecido saber qué hizo Manolita para poder modificar por fin esa tendencia a engordar, o esa delgadez extrema que ha marcado sus vidas.

El metabolismo, contado sin tecnicismos, es el gasto que hace nuestro cuerpo para hacer las gestiones básicas que permiten estar vivo. Esto es, respirar, pensar, latir el corazón, etc. El metabolismo basal, es justamente el cálculo de este gasto en absoluto reposo. En la comida de los hospitales podemos encontrar este concepto cuando se recibe la bandeja con la comida y una tarjetita que indica que es una dieta basal.  Este tipo de menú sirve para proporcionar las calorías adecuadas a ese gasto en reposo. Se supone que las personas que pueden comer más cantidad y no engordar, tienen un metabolismo más alto, es decir, su cuerpo consume más calorías haciendo lo mismo. A la persona que engorda con facilidad, le gustaría adquirir un metabolismo devorador que le permitiese comer y adelgazar sin problema. Aquí está el asunto.

Una persona que gasta más, tiene mayor masa muscular operativa. Sus células musculares generan calor, consumen grasa, en definitiva, gastan más. Si una persona que gasta poco quiere aumentar su gasto calórico en reposo, debe estimular su musculatura con el ejercicio. Esto no significa echar a correr y gastar calorías, sino muscular el cuerpo suavemente y conseguir que sea el propio músculo el que se encargue del resto. Esta sí es una manera de aumentar el gasto metabólico.

Así que, realmente a nadie le cambia el metabolismo de un día para otro. Puede haber un trastorno hormonal que afecte al gasto calórico y cambiar el aspecto físico de una persona. Si después de corregir el problema, se mantiene ese peso nuevo que produjo el trastorno, puede parecer un cambio metabólico, pero ya veis que no así.

La conclusión es que si queremos cambiar de aspecto en lo que peso se refiere, debemos valorar el estado de nuestra musculatura y su tono para saber qué capacidad tenemos de quemar en reposo. Podemos mejorarla si es que estamos un poco flojos, pero no es bueno esperar un milagro metabólico que no existe.

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El efecto rebote

Hoy hablaremos del famosísimo efecto rebote; el mayor obstáculo psicológico para empezar una dieta. Al igual que sucede con dejar de fumar, que produce miedo a engordar y esta razón se convierte en el principal motivo para no animarse a dejarlo, con la dieta pasa algo parecido.

El efecto rebote desmotiva porque se cree que sucede siempre que se hace un plan adelgazante. Es normal pensar que después del esfuerzo y sacrificio que implica una dieta, todo se vaya a ir por la borda a la primera de cambio. Esto es un gran error. Se puede bajar el peso y mantenerlo perfectamente durante todo el tiempo que queramos, por supuesto con control y conocimiento.

Efecto rebote es el nombre que se le ha dado a la recuperación rápida del peso después de haber hecho una dieta, pero esta afirmación tiene muchos matices.

Se puede coger nuevamente peso básicamente por dos razones: Pasar olímpicamente del mantenimiento o no haber tenido claras las pautas de la nueva forma de comer. A ninguna de estas causas se las puede llamar efecto rebote.

El efecto rebote realmente consiste en la recuperación de agua y proteína justo al volver a comer “normal” después de una dieta mal planificada, una dieta sin finalizar su proceso o por interrumpir de cuajo una alimentación muy distinta a la habitual.

Una definición del efecto rebote es: una fuerza misteriosa que hace engordar de manera desproporcionada a la cantidad de comida que hayamos ingerido. Se engorda en muy poco tiempo.

Al hacer una dieta poco adecuada a nuestras necesidades, el organismo en vez de consumir la grasa, utiliza la moneda de cambio más fácil de eliminar: las proteínas y con ellas, el agua. Esto hace perder mucho volumen y parece que hemos adelgazado, pero no es correcto. Adelgazar es consumir la grasa. Por eso es tan importante utilizar un equipo de medida por bioimpedancia para conocer qué es lo que está pasando dentro de nuestro cuerpo. Solo con pesarnos, no podemos saber si esto está sucediendo.

Durante una dieta bien hecha es normal pasar por fases de eliminación de proteína y agua. El cansancio, la falta de sueño, la regla en las mujeres o el exceso de ejercicio físico producen esta perdida “defectuosa” del peso. Las personas a dieta, se ponen muy contentas cuando bajan por estas causas, pero esta pérdida de peso no dura, no es estable y provocará sin duda un efecto rebote. Hay que frenarlo y corregirlo.

Esta situación se detecta y se resuelve fácilmente. Esta es una de las causas por las que no se recomienda hacer dietas sacadas de la manga. Debemos evitar entrar en el círculo vicioso -dieta rígida – adelgazar muchos kilos de mala manera – volver a comer “normal” – engordar rápidamente con efecto rebote.

Para corregir una vida entera a base de dietas con efecto rebote, debemos modificar la dieta desde la base aplicando un método de renutrición que cuide nuestro músculo y le enseñe a quemar la grasa de nuevo.

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