Cuando se toman pocos lácteos, ¿cómo podemos complementar la ingesta de calcio?

Cómo suplir la ingesta de calcioExisten diversas maneras de añadir calcio a nuestra dieta sin utilizar productos destinados a complementarlo a base de comprimidos, pastillas o preparados bebibles, pero cuando la falta de calcio es muy grave por algún tipo de enfermedad o por algún tratamiento que haya mermado nuestros depósitos, el uso de complementos es fundamental y bajo ningún concepto debemos abandonar su uso hasta que no nos lo digan. Muy importante.

Hoy vamos a ver curiosas formas de añadir una ración extra de calcio a la dieta.

Seguramente, interesados como estáis en el mundo de la alimentación, conocéis alimentos muy ricos en calcio como las almendras y frutos secos en general, brécol, espinacas, boquerones, sardinas, la soja y sus derivados, leche y yogurt, quesos muy curados, etc.

Si necesitamos por la razón que sea, reducir los lácteos en la dieta, podemos conseguir igualmente una ración diaria recomendada para este mineral sin mayores problemas.

Al día debemos aportar una ración de entre 1000 mg a 1200 mg. Estos sería lo ideal, pero es mejor valorar los aportes de la dieta estableciendo una media a lo largo de varios días, para que no nos preocupemos cuando no llegamos a la ración diaria recomendada.

Como novedad, vamos a incluir las algas en nuestra alimentación y la presencia de calcio y minerales aumentará de forma sorprendente.

Una buena forma de empezar a utilizarlas aumentando el calcio en nuestra dieta es:

Compramos alga wakame desecada en un tienda de dietética de calidad. Vamos a ponerlas en una sartén bien tapadas a retirarles cualquier resto de humedad. Las tostamos muy bien. Dan aspecto de quemadas, pero no. Una vez bien secas y crujientes, las troceamos, las metemos en un molinillo de café o el sistema para picar que tengamos en casa y las molemos hasta que quede un polvillo. Lo envasamos en un bote de cristal bien limpio y lo vamos a utilizar para aderezar todo tipo de comidas. 100 gramos de alga wakame aportan alrededor de unos 1400 mg de calcio.

Otra forma de incorporar calcio diario a nuestra dieta con una ración reducida de lácteos es escoger uno de los productos que más calcio contiene como es el queso parmesano. Un trozo similar al dedo pulgar es suficiente.

La última forma que os quiero hoy explicar es una manera tradicional de fortalecer los huesos que se usaba antaño y que por qué no volver a utilizarla. Guardamos cáscaras de huevo de gallina de aldea, y cuando tengamos un montoncito respetable, las lavamos, secamos muy bien y picamos en un mortero. Vamos también a guardarlas en un frasquito como de especias y añadimos pequeños toques a cualquier plato. Otra maravillosa fuente de calcio que no ocupa lugar en el estómago.

deja tu comentario

Comentarios (1)

La agencia de seguridad alimentaria avisa de la necesidad de ajustar el consumo de marisco, pescado y hortalizas

Se han encontrado niveles altos de ciertos compuestos químicos y metales en algunos alimentos de uso habitual que podrían perjudicar a algunos grupos de población. La misión de esta recomendación es la de avisar para reducir el consumo o adaptarlo al consumidor según sus características. En ningún caso se alarma sobre la necesidad de retirar del mercado ningún alimento. Así que todos tranquilos pero informados.

El caso es que tenemos tres grupos de alimentos con una llamada de atención. Y vamos a repasarlos.

Los mariscos por la presencia de cadmio. Para evitar una excesiva exposición a este metal pesado, tenemos que dejar de “chupar cabezas” de gambas, langostinos, cigalas, etc, Es una pena abandonar esta práctica, pero la acumulación de este metal estropea nuestra función renal, desmineraliza los huesos y en casos de gran acumulación puede producir hasta cáncer. Podemos hacer una excepción en navidad y fiestas varias. La alerta apunta a los lugares de España donde comen estos mariscos a diario.

Otro de los grupos de alimentos a controlar son los pescados azules como el pez espada, el tiburón, el lucio y el atún rojo de especie grande llamado thunnus thynnus. Estos pescados grasos tienen la pega de almacenar grandes cantidades de mercurio que se disuelve en su grasa y para los niños es muy perjudicial porque atraviesa la barrera que protege el cerebro y puede interferir en su desarrollo. Los grupos de personas que deben evitar completamente su consumo son: Las mujeres embarazadas o el periodo de lactancia. Los niños menores de 3 años. Los mayores de esta edad y hasta los 12 años, pueden tomar pequeñas cantidades semanales, hasta un máximo de 100 gramos cada dos semanas, es decir, una ración pequeña cada 15 días se podría tomar sin problema.

El último grupo para revisar es el de las hortalizas por su presencia en nitratos. Estos elementos químicos producen un problema serio en la sangre de los bebes y los niños pequeños.

Las verduras más afectadas por esta recomendación son las espinacas y las acelgas.

Lo mejor para prevenir el problema es evitar dar estas verduras a los bebes menores de un año y a los niños de cualquier edad con alguna infección bacteriana intestinal.

Entre 1 y 3 años, se les darán solo una ración diaria. Y siempre guardaremos la verdura cocinada en la nevera si es para consumir en el día y, si no, al congelador.

Los consejos son sencillos, pero hay que tenerlos en cuenta. Si os apetece indagar más en la información, en este enlace encontraréis un organismo nacional de primer nivel para saber cual es la opinión de los expertos sobre cualquier tema en nutrición: http://www.grep-aedn.es/newsletter/mayo2011.htm

deja tu comentario

Comentarios (5)