Comer pan: cuándo y cómo

hidrato de carbonoEl gran dilema de las dietas, quitar el pan o incluirlo. Para empujar, para acompañar…. Usarlo como herramienta de empuje de alimentos o adaptarlo al menú como fuente de nutrientes. Más bien lo segundo. A ver como podemos plantearlo que quede clarísimo.

El pan es un alimento básicamente energético. Está recogido dentro del grupo de los hidratos de carbono. Casi todos los alimentos contienen pequeñas cantidades de elementos de otro grupo, pero vamos a agruparlos desde su composición mayoritaria. Como truco para que sepáis distribuir los tres grandes grupos de alimento, los hidratos de carbono son los que no son ni vegetales frescos cogidos de la tierra, ni producto animal que ha estado vivo. Justamente los que nunca se sabe donde poner.

Si tenemos un plato de paella, el pollo o el marisco son claramente animales, las judías verdes, el tomate o la cebolla, son vegetales, y el arroz, que no encaja en ninguno de los dos, es el hidrato. El alimento energético es el que nos proporciona la gasolina para metabolizar el resto de nutrientes, eliminan el hambre y la ansiedad de dulce, equilibran la energía a lo largo del día para que no haya cansancios repentinos ni subidones sin sentido. Son los productos escogidos por los deportistas por su capacidad energética. En este grupo están las legumbres, el arroz, la pasta, cereales en general, patata, nabos, guisantes, etc. Y el pan.

Entiendo que hace años, cuando ha habido guerras o problemas para alimentarse, el pan era un alimento fundamental. Al igual que la patata o la castaña en Asturias, el pan hizo de sustento casi elemental a multitud de personas que salieron adelante en momentos difíciles. Por esta razón, muchas personas mayores en la consulta me exigen seguir comiendo pan, porque no entienden la posibilidad de utilizar otro hidrato de carbono como sustituto. Para otras personas, la herramienta pan, es tan importante que si no la usan, no saben comer. Si nos fijamos en alguien que usa el pan de este modo para todo, nos daremos cuenta de la gran cantidad de pan que puede comer sin darse cuenta. Si se les facilita la ración reglamentaria para una dieta, les suele parecer tristísimo y además no tienen con qué empujar. Un problemón.

Vamos con las raciones oficiales.

- Dos tostadas de pan de molde o pan fresco en el desayuno.

- Una tostada también en la merienda.

- Usar un tipo de biscote o cracker pequeño especial para la comida si es que es necesario empujar.

- Si en nuestro menú ya tenemos un hidrato protagonista como arroz, legumbres o pasta, el pan como alimento ya no tiene sentido. Únicamente podremos añadir ese pequeño trozo para empujar. Si no nos vamos a controlar, es mejor no usarlo.

- Si decidimos un menú sin hidrato como un huevo frito con ensalada. Proteína + verdura, podemos mojar pan tranquilamente sin remordimientos, ya que no hemos añadido otro hidrato.

- Un bocadillo como menú. Baguette (mejor integral. Controla la glucosa en sangre y aporta vitamina B) + pollo + rodajas de calabacín a la plancha. Es una ración de pan correcta ya que equilibra de nuevo el total de la dieta.

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Lista de la compra para un correcto “fondo de armario”

Alimentos para un buen fondo de armarioSi nos fijamos en nuestros movimientos a la hora de hacer la compra, podemos descubrir varias cosas. La más divertida es que solemos repetir el orden en el que compramos los productos. Entramos por la misma puerta, cruzamos la misma esquina, nos despistan los chocolates, los productos de higiene personal, etc. Solemos coger el mismo producto a la misma altura del estante sin valorar alternativas. Llevamos en la mano a la vez el desodorante y el tomate frito, los chicles y el arroz.

Esto sucede por varias razones, pero la más obvia es que el circuito interno del supermercado nos conduce sin remedio a nuestro paseo habitual. Otras veces, la razón por la cual repetimos la forma de comprar durante años es porque tenemos una lista aprendida en nuestra mente en la que encontramos una alternancia absurda entre alimentos y productos de limpieza que al final, hacen que nuestra compra tenga un índice de éxito muy relacionado con la suerte o la inspiración. Siempre llegamos a casa faltándonos cosas importantes.

Si nos planteamos la posibilidad de aprender un nuevo orden o simplemente separar alimentos de otros productos, se nos abrirá un nuevo mundo de posibilidades que redundará en nuestra variedad alimenticia y por consiguiente, en el equilibrio nutricional.

Podemos empezar por crear un fondo de armario alimenticio que sea la base de nuestra dieta. Alimentos básicos y después, los caprichos, las delicatessen, las bebidas especiales, etc.

Alimentos a tener en casa que repasamos muy por encima. Iremos desglosando cada grupo, pero podemos ir dándonos cuenta de un orden con sentido que nos ayude a que no falte de nada en nuestra despensa.

Frescos:

- Verduras para ensalada, hortalizas para estofar y verduras para plancha o salteados.

- Ternera para guisar o en filetes o picada.

- Pechugas de pollo fileteadas.

- Lomo o pieza magra de cerdo.

- Pescado.

- Fruta.

Lácteos:

- Leche, yogures (1 por persona cada dos días es suficiente).

- Queso. Se compra para un uso concreto en la cantidad adecuada. No lo tenemos a lo tonto en la nevera para picar.

- Algún caprichín diferente en cada compra. Natillas, cuajadas, petit suisse, etc.

Desayunos:

- Panes variados. Crackers, sándwich, cereales, café, chocolate, mermelada, miel, etc. Se decide el tipo de desayuno y se compra la cantidad adecuada para los días que planeamos.

Legumbres e hidratos:

- Pasta, arroz, legumbres secas, etc.

Conservas, precocinados, congelados:

- Alimentos en un formato cómodo y duradero que nos mantengan el suministro de emergencia o prisas.

- Verduras (tomate en salsa, pisto, congeladas para la plancha o salteados, etc.), legumbres, pescado (atún, caballa, lomos congelados), alguna pizza, lasaña o canelones.

En conclusión: lo más interesante de la lista de la compra es que nos soluciona la base de nuestra dieta y esto es realmente lo que llamamos comprar comida. Por aquí se empieza. Seguiré insistiendo en este tema tan amplio e importante.

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Como utilizar los alimentos precocinados (parte II): legumbres y verduras en latas y envases de cristal

Como utilizar los alimentos precocinadosMuchas personas creen que los alimentos cocidos y envasados son algo a evitar porque tienen aditivos ideados para anteponer el aspecto y la conservación del producto a la salud de los seres humanos. Pues no. Gracias a la legislación alimentaria y al nivel de educación nutricional que tenemos, nos hemos hecho más exigentes y las marcas comerciales se esmeran mucho en sacar al mercado productos muy bien tratados. Por esto, los alimentos cocidos y envasados son perfectamente válidos para el consumo habitual y ayudan a tener una dieta equilibrada.

Un consejo: siempre es mejor usar botes que hacer una comida desequilibrada porque tengamos prisa o no nos haya dado tiempo a ir a la compra. Solamente debemos conocer algunos puntos importantes a la hora de escoger y preparar estos productos.

1 – Escogemos productos de primera calidad. Las marcas blancas son una buena elección siempre que la etiqueta indique que es de primera.

2 – En el caso de las verduras, los botes de cristal mantienen mejor el sabor que las latas. Estas últimas acidifican un poco más el alimento y en caso de verduras como la alcachofa, hacen que gusten menos. Muchas personas descartan esta verdura por haberla probado una sola vez y en lata. Hay que darles una oportunidad en bote de cristal y se nota la diferencia. La dulzura del sabor, la textura más suave…

3 – Es muy importante lavar muy bien el alimento, con un escurridor y con el chorro de agua un buen rato, hasta que esta salga bien limpia y sin espuma. Esto es fundamental en el caso de las legumbres cocidas ya que su líquido conservante tarda un par de minutos en eliminarse.

4 – También es importante cocinar el alimento un poco más. Es decir, en el caso de una verdura salteada con jamón, bajar el fuego al mínimo y dejarla unos minutos para que se guise. Las legumbres se pueden incluso cocer un buen rato sin que se rompan, después de lavarlas bien para que quede bien cocinado su acompañamiento de verdura, de embutido, etc.

Una vez limpio el producto, podemos saltearlo, cocerlo con otros alimentos, añadirlo sin más a ensaladas o como guarnición fría, etc. Cada uno a su gusto.

Actualmente algunas legumbres vienen acompañadas de una ración equivalente de verdura. Esto es muy práctico para una emergencia, o para alguien que vive solo o le guste poco cocinar. Estos preparados, lavándolos muy bien, se pueden cocer un poco más con un sofrito y un caldo, para conseguir un plato de cuchara muy respetable.

Algunos/as dirán… “Es mucho mejor hacerlo en casa todo natural…” Claro que sí. Esto no es apología de la conserva, pero la realidad nos muestra la evidencia: hay que aprender a manejar todos los productos que están a nuestra disposición, para que todo el mundo pueda prepararse la comida y estar bien alimentado.

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