El desayuno de los niños trae de cabeza a padres y abuelos. Y el tema es peliagudo, porque hay muchos niños que no desayunan cuando en todos los medios de comunicación nos advierten desde hace años que el desayuno es la comida más importante del día.
- Padres y madres, si queremos que los niños desayunen, tenemos que enseñarles con el ejemplo. Debéis desayunar en familia. No nos vale el “Es que por la mañana, la comida no me entra”. Qué casualidad. No conozco a nadie que vaya a un hotelazo con bufet y que se pierda el desayuno. Qué misterio.
- Un poco de “buenas maneras”. No desayunar, en los países donde la alimentación es un tema que la población maneja con conocimiento y soltura, es señal de mala educación y tiene una imagen tan vulgar como el fumar, por ejemplo. Para los que somos/vamos de finolis, olvidar el desayuno es de un gusto horrible.
- Los desayunos para los niños no deben durar menos de 15-20 minutos. No vale un Cola-Cao bebido y a echar a correr. Los padres aquí vuelven ser la clave del éxito. Si os ven a vosotros dedicaros solo a su desayuno y olvidándoos del vuestro, significa que se puede ir a trabajar sin desayunar. Esto no es didáctico.
- Es importante que en el desayuno no falten estos tres elementos: Lácteos, cereales y fruta. Lácteos en forma de yogurt, queso fresco o leche. Cereales en forma de galletas, cereal de desayuno o pan en tostadas. Fruta fresca, desecada, en zumo, en compota o mermelada.
- La media mañana también cuenta. Completa el poder nutritivo del desayuno. Sándwich con jamón y tomate o 2 piezas de fruta o zumo con galleta y leche, etc.
- Para emergencias, es interesante tener la posibilidad de preparar en muy poco tiempo alguna solución que permita desayunar, un día de esos en los que el despertador no funcionó o algo así. Un batido con leche semidesnatada, dos o tres galletas integrales y dos piezas de fruta bien saciante como el plátano, por ejemplo, es un buen plan. Nutritivo, saciante y necesario.
- Insisto en que la mayor responsabilidad de si los niños desayunan o no, es de los padres. Si sois de los que os levantáis con el tiempo súper justo u os parece muy práctico estar cinco minutos más en la cama quitándoselos al desayuno, lo paga el crecimiento de vuestros hijos. Cuidadín.



De sopitas y buen vino, nada. Ahora ya no se puede echar la culpa de una dieta caprichosa a la falta de piezas dentales. Ya existen soluciones para todo. Con esto no quiero decir que lleguemos desdentados a los 60, pero seguro que muchas personas con el trabajo, los nietos y los líos habituales, han dejado de lado su peso, su salud o su imagen. Lo de “estar muy dejado” pone años encima y aparecen cosas raras en la analítica.
¡Hola amigos! Hoy me gustaría hablaros de un tema muy curioso que me parece que tiene mucho de educación para el futuro. Hay chavales muy jóvenes, que se hacen su comida. Lo veo en la consulta y es una gozada. El caso más especial fue el de un niño de 9 años, aspirante a ciclista profesional, al que durante la consulta, en la parte en la que explico la dieta, me tenía que dirigir a él porque su madre me decía: -Lo va a cocinar él mismo, así que es mejor que los detalles le queden claros a él-
El sobrepeso en los niños está siendo un tema preocupante que merece que le demos un espacio en este blog. En este post, me gustaría que todos pudiéramos reflexionar sobre las ideas que yo misma pueda presentar, junto con las que todos vosotros podáis aportar, ya que este tema encierra una combinación de factores particulares que a todos nos puede interesar conocer para mejorar. Por esto, os animo encarecidamente a que intentemos aportar luz a los entresijos del problema de la obesidad infantil.
