10 pasos básicos para mejorar tu alimentación y tu peso

como adelgazarQueremos empezar por algún sitio, ¿pero no sabemos por dónde? No hay problema. Vamos dando pasos, uno a uno, sobre lo prioritario a la hora de mejorar la gestión de nuestra vida alimenticia. Mejora la organización, la despensa, la cocina, la economía y el peso.

1. Preparamos un menú para quince días donde aparezcan claramente las 5-6 tomas. Una cada tres horas sin fallo.

2. Comprar sin miedo productos precocidos y congelados como verduras, legumbres, pescados o carnes. Lo importante es tener un buen plan. No hace falta que todo sea ecológico, fresquísimo y fantástico. A veces se puede y a veces no.

3. Los alimentos proteicos, carnes, pescados y lácteos, (también yogures…)  solamente aparecen en las comidas y en las cenas.

4. En cada plato de comida o cena, tendremos una parte animal, una parte vegetal y otra a base de hidratos de carbono (pan, pasta, arroz, legumbre, etc.). A partes iguales en volumen.

5. Si queremos adelgazar, pondremos la palma de nuestra mano para medir la carne y el pescado, usaremos el ojo para calcular el mismo volumen de hidrato de carbono y abusaremos de las verduras como guarnición.

6. Durante las tres horas que transcurren entre tomas, solo beberemos agua, si es que tenemos sed. Nada de cafés, infusiones o zumos, sin horario.

7. Vamos a ampliar un poco el movimiento que realizamos al día. Si podemos andar un ratito más, mejor. Las escaleras, la cuesta, el tramo más largo, etc. Cualquier sorpresa o novedad que le demos a nuestro organismo, es un acicate para gastar más energía y por lo tanto, adelgazar.

8. Si nos quedamos con hambre en las comidas, aumentamos la cantidad de verduras pero cocinadas. Aportan más saciedad en el momento y a lo largo del tiempo.

9. Los caprichos, las pitanzas, el comadreo con vino y esas reuniones semanales, las dejamos exclusivamente para esos momentos. Intentamos hacer nuestro plan de forma tenaz, de lunes a viernes por la tarde y a partir del fin de semana, escogemos un par de momentos para comer a gusto lo que queramos, sin dar explicaciones. Si continuamos con nuestro plan inmediatamente después del extra, el organismo se reorganiza sin ningún problema y se deshace del exceso rápidamente.

10. Seamos constantes. Damos tiempo al cuerpo a adquirir un nuevo ritmo. Mínimo quince días de orden para ver los efectos. Los beneficios serán tener más energía, más ganas de hacer ejercicio, dormir mejor, un humor más constante y perder entre 3-4 kilos en un mes sin despeinarse.

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La congelación es buena: conoce sus claves

como se congelan los alimentosParece que cuando escuchamos que un alimento es congelado, creemos que es peor que el fresco y por lo tanto, debemos evitarlo. No es así. Cuando en nuestra casa cocinamos unas lentejas para varios días, es mucho mejor congelar las raciones que no vamos a tomar, que comer lentejas varios días seguidos por evitar su congelación pensando en comer más sano. Cada día que pasa, aumentan exponencialmente el número de microorganismos y bacterias que degradan el alimento, por eso, la opción de congelar y frenar este proceso, es lo mejor. Además mejoraremos la variedad en nuestra dieta.

La congelación sirve para evitar la proliferación de los microorganismo que estropean el alimento. Los productos alimenticios, por su composición, tienen mayor o menos rapidez en su degradación. Por ejemplo, una fruta puede permanecer intacta unos días, pero los deshechos del centollo que nos acabamos de comer, comienzan a oler en unas pocas horas. Si os dais cuenta, el contacto con el aire es lo que dispara el proceso de degradación. Un alimento protegido del aire con el envasado y ultracongelado dura meses. En algunos casos, la proliferación de las bacterias que estropean el alimento es algo deseado, pues da lugar a los productos que estamos buscando. Queso, yogurt, fermentados, etc. Pero en ningún caso, estamos buscando una fermentación de nuestros garbanzos con bacalao, ni aceptamos el moho en un filete de pescado. En un queso, seguramente no nos importa. Se lo quitamos y a vivir.

Con todo esto, quiero llegar a la clave del prejuicio que muchas personas tienen sobre este tema. La congelación es un método de conservación fundamental para la gestión correcta de la alimentación en una casa. Otra cosa es que los productos congelados nos connoten baja calidad y pachangueo alimenticio por culpa de algunos alimentos precocinados que, en su día, fueron los primeros reyes de la congelación industrial. Las patatas congeladas tipo hamburguesería, los nuggets y todo tipo de varitas de pescado que en sus comienzos no prometían demasiada calidad. Pero la variedad de congelados es amplísima. El pescado ultracongelado de marcas líderes, las verduras o las marcas expertas en congelados, saben que el público exige calidad y cuidan sus productos de la forma más adecuada.

Las profesionales que se encargan del proceso de congelación, saben que existen unas claves fundamentales para que los congelados mantengan su calidad desde el primer momento hasta que llega a nuestras casas. A esto se le llama puntos críticos. El alimento viaja en una cámara frigorífica desde su origen y al llegar al supermercado, un empleado rápidamente introduce los productos en sus congeladores para que no haya ni el más mínimo cambio de temperatura. Cuando nosotros compramos el producto, debemos llevarlo a casa deprisa, sin descongelarse porque entonces romperíamos la cadena de frío y comienza aquí la degradación. Se despiertan las bacterias que ya tenía y añadimos las que adquiere en contacto con el aire al descongelarse. Hay que comerlo ya sin esperar y por supuesto, sin volver a congelarlo, porque ya estaríamos perdiendo seriamente la calidad en sus proteínas y el contenido de bacterias ya puede ser peligroso.

En muchos supermercados y grandes superficies, algunos productos habituales como el pescado, o el cochinillo y lechazo en épocas de navidad, los podemos encontrar descongelados en el mostrador de venta. Esto debe indicarse claramente en la etiqueta, ya que si nos llevamos a casa un producto que ha estado congelado previamente, debemos cocinarlo en el mismo día para mantener todas sus características y nunca volver a congelarlo.

Algunos supermercados no advierten claramente de que su producto es descongelado, cuidado. Esta es la razón por la cual existen diferencias de precio en el mismo producto de un súper a otro, ya que se vende por fresco lo que ha sido descongelado.

En Alimerka podéis encontrar en las etiquetas de una forma muy clara, si el alimento es fresco o descongelado. La transparencia es fundamental para garantizar la calidad y la confianza.

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Lista de la compra para un correcto “fondo de armario”

Alimentos para un buen fondo de armarioSi nos fijamos en nuestros movimientos a la hora de hacer la compra, podemos descubrir varias cosas. La más divertida es que solemos repetir el orden en el que compramos los productos. Entramos por la misma puerta, cruzamos la misma esquina, nos despistan los chocolates, los productos de higiene personal, etc. Solemos coger el mismo producto a la misma altura del estante sin valorar alternativas. Llevamos en la mano a la vez el desodorante y el tomate frito, los chicles y el arroz.

Esto sucede por varias razones, pero la más obvia es que el circuito interno del supermercado nos conduce sin remedio a nuestro paseo habitual. Otras veces, la razón por la cual repetimos la forma de comprar durante años es porque tenemos una lista aprendida en nuestra mente en la que encontramos una alternancia absurda entre alimentos y productos de limpieza que al final, hacen que nuestra compra tenga un índice de éxito muy relacionado con la suerte o la inspiración. Siempre llegamos a casa faltándonos cosas importantes.

Si nos planteamos la posibilidad de aprender un nuevo orden o simplemente separar alimentos de otros productos, se nos abrirá un nuevo mundo de posibilidades que redundará en nuestra variedad alimenticia y por consiguiente, en el equilibrio nutricional.

Podemos empezar por crear un fondo de armario alimenticio que sea la base de nuestra dieta. Alimentos básicos y después, los caprichos, las delicatessen, las bebidas especiales, etc.

Alimentos a tener en casa que repasamos muy por encima. Iremos desglosando cada grupo, pero podemos ir dándonos cuenta de un orden con sentido que nos ayude a que no falte de nada en nuestra despensa.

Frescos:

- Verduras para ensalada, hortalizas para estofar y verduras para plancha o salteados.

- Ternera para guisar o en filetes o picada.

- Pechugas de pollo fileteadas.

- Lomo o pieza magra de cerdo.

- Pescado.

- Fruta.

Lácteos:

- Leche, yogures (1 por persona cada dos días es suficiente).

- Queso. Se compra para un uso concreto en la cantidad adecuada. No lo tenemos a lo tonto en la nevera para picar.

- Algún caprichín diferente en cada compra. Natillas, cuajadas, petit suisse, etc.

Desayunos:

- Panes variados. Crackers, sándwich, cereales, café, chocolate, mermelada, miel, etc. Se decide el tipo de desayuno y se compra la cantidad adecuada para los días que planeamos.

Legumbres e hidratos:

- Pasta, arroz, legumbres secas, etc.

Conservas, precocinados, congelados:

- Alimentos en un formato cómodo y duradero que nos mantengan el suministro de emergencia o prisas.

- Verduras (tomate en salsa, pisto, congeladas para la plancha o salteados, etc.), legumbres, pescado (atún, caballa, lomos congelados), alguna pizza, lasaña o canelones.

En conclusión: lo más interesante de la lista de la compra es que nos soluciona la base de nuestra dieta y esto es realmente lo que llamamos comprar comida. Por aquí se empieza. Seguiré insistiendo en este tema tan amplio e importante.

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