Se invita al equilibrio de la dieta en todos los productos farmacéuticos que ayudan a adelgazar, todas las cremas anticelulíticas, los complementos nutricionales a base de vitaminas y minerales, los consejos del médico de empresa cuando aparecen valores altos de colesterol o triglicéridos y resulta que cuando le preguntamos a cualquier persona qué significa equilibrar la dieta, no sabe muy bien que contestarnos.
Lo más importante a saber es que la dieta es un conjunto de alimentos distribuidos de una forma proporcionada. Tenemos tres grandes grupos:
- Los alimentos muy ricos en proteínas. Carnes, pescados, lácteos, etc.
- Los alimentos de base energética, ricos en hidratos de carbono. Pastas, arroces, panes, patatas, etc.
- Frutas y verduras como fuente de agua, vitaminas y minerales.
Podemos situar cualquier alimento habitual de nuestra dieta dentro de uno de estos grupos. Por lo tanto, el equilibrio queda determinado por la capacidad que tenemos para preparar menús en los que encontremos estos tres grupos de alimentos en una proporción similar.
Por ejemplo. Un plato de pasta con carne picada y salsa de tomate, encaja perfectamente en el concepto de plato equilibrado ya que tenemos un alimento rico en hidratos, la pasta. Otro rico en proteínas, la carne. Y por último, tenemos la salsa de tomate que corresponde al grupo de vegetales.
Para servirnos el plato de la forma más equilibrada posible, es importante repartir en partes proporcionales los tres ingredientes. Cada uno de ellos debería ocupar un tercio del plato. De esta forma garantizamos la energía para estar bien despierto y con ánimo para el día a día. También obtenemos algo tan importante como la saciedad, ya que cuando nuestra dieta está bien equilibrada el hambre aparece a las tres horas, cuando ya nos corresponde volver a comer.
Es normal que alguien se pregunte, ¿y donde están los alimentos grasos? Pues es fácil. Son muy pocos los alimentos que son puros en su composición. Por ejemplo, tenemos el aceite, la mantequilla, pura grasa. La pasta o el arroz, puro hidrato, pero lo más normal es que los alimentos estén formados por un nutriente fundamental como protagonista pero también contenga pequeñas cantidades de grasa o de otro de los elemento de los que hablamos. Por ejemplo, el filete de lomo es un alimento proteico pero tiene pequeñas cantidades de grasa. El aguacate es un vegetal pero también contiene una buena ración de grasa. Los garbanzos son de base energética pero contienen una importante cantidad de proteínas.
Para crear la dieta equilibrada vamos a centrarnos en la composición más básica del alimento para situarlo en uno de los tres grupos y combinarlo adecuadamente. Luego, gracias a la variedad, unas veces habrá un porcentaje mayor o menor de grasa, como en cualquier dieta y no tiene que ser un problema ya que con el tipo de cocina que usemos, podemos aligerar la composición y dejar la grasa en el recipiente. A la plancha, el horno, etc. Pero esto se lo dejamos a Cefe, nuestro cocinero favorito.



Parece que cuando escuchamos que un alimento es congelado, creemos que es peor que el fresco y por lo tanto, debemos evitarlo. No es así. Cuando en nuestra casa cocinamos unas lentejas para varios días, es mucho mejor congelar las raciones que no vamos a tomar, que comer lentejas varios días seguidos por evitar su congelación pensando en comer más sano. Cada día que pasa, aumentan exponencialmente el número de microorganismos y bacterias que degradan el alimento, por eso, la opción de congelar y frenar este proceso, es lo mejor. Además mejoraremos la variedad en nuestra dieta.
Hola amigos. Hoy me gustaría tratar un tema interesante que genera confusión y que tiene gran importancia ya que no se entiende la alimentación sin lácteos. Vivimos en una sociedad en la que la leche, los yogures o los quesos son imperdonables en cualquier comida y es por esto que debemos analizar brevemente las instrucciones de uso de lácteos que nos llegan por diversas fuentes, para quedarnos con la que mejor nos convenga.
Cuando se acerca esta época de comidas constantes, algunas personas tiran la toalla desde la primera cena de empresa. El plan que me proponen muchos es el de dejarles manga anchísima hasta pasado el día 6 de enero.
¿Cuántas veces hemos escuchado? “Oye, no bebas agua en las comidas que engorda”. Pues seguramente muchísimas y con todo tipo de temas. Para tener criterio a la hora de mandar al cuerno la observación nutricional que nos haga cualquiera, es muy importante conocer el mecanismo de acumulación de grasa y este, a veces, tiene muy poca relación con el tipo de productos que comemos. Lo que más engorda es el desorden de comidas, la falta de sueño, la falta de horario, el exceso de cansancio acumulado o las horas de pie. Los alimentos sueltos, por sí mismos, no son capaces de moldear a una persona. Siempre, detrás del aumento de peso, hay un cambio de vida a peor, a más sedentaria o más desordenada. Dentro de ese desorden o cambio de actividad a más “tranquila”, está el comer de una forma poco adecuada o excesiva para el nuevo ritmo.
Muchas personas quieren aprender a comer y mejorar su alimentación. Cuando llegas a tener esa necesidad, el cuerpo te pide que además, los alimentos que comas sean de calidad excepcional. Esto es principalmente porque cuando se come bien, se come menos, se sale menos, se intenta hacer más comidas en casa porque sientan mucho mejor y se gasta menos dinero. Esto hace que pensemos en la posibilidad de permitirnos incluir alimentos de calidad insuperable aunque cuesten un poco más. Por eso, todos conocemos personas que se interesan muchísimo por su alimentación y que tienen en casa productos de marcas poco comunes y cestas de la compra que llegan por encargo de la huerta de alguien que produce alimentos puros, sin trato químico. Parece que ha llegado el momento de que en el supermercado empiece a haber esta conciencia de no mandarnos a buscar los productos ecológicos al quinto pino. Que no parezca un castigo más al que quiere o necesita por salud comer especialmente bien, el no encontrar lo que necesita en la tienda de al lado. Por fin, aumenta la demanda de la gente que exige alimentos de verdad.
