Cosas interesantes sobre la miel

La tomamos en muchos productos sin darnos cuenta. Algunos se ponen finos de miel cuando tienen catarro y a otros les encanta con los cafés y los yogures. Tendremos que hablar un poquito de ella, ¿no os parece?.

La miel no es otra cosa que la sustancia que fabrican las abejas para alimentar a sus bebés. Contiene más de un 80% de azúcares, entre ellos fructosa, glucosa y sacarosa. También contiene agua, enzimas, aminoácidos, vitaminas y minerales, pero estos últimos en muy pequeñas cantidades. La composición concreta de cada miel depende de la flor de la que se obtenga y del clima del que proceda.

La miel es un alimento muy energético, aporta unas 300Kcal por cada 100 gramos. Esta energía proviene básicamente de los azúcares que la componen. De cada 100 gramos de miel, unos 40-45g son fructosa y unos 30g son glucosa, por lo que no es recomendable para personas diabéticas, cuidadín.

Además, contiene enzimas que permiten digerir mejor las sustancias interesantes. Unas se encargan de los azúcares y otras tienen acción antibiótica, bactericida y antiséptica.

La miel tiene unas pequeñísimas cantidades de potasio, cloro, azufre, magnesio o fosfatos y también de vitaminas A y C. En nutrición, poco, a veces es suficiente.

La miel adquiere las propiedades beneficiosas de las flores de las que procede y la convierten en un remedio casero para casi cualquier afección. Veamos…

  • De tilo o de azahar, tiene un efecto relajante o sedante.
  • De eucalipto es expectorante, por lo que es beneficiosa para el sistema respiratorio.
  • De romero o de acacia, es estimulante, reconstituyente y tonificante.
  • De diente de león es buena para las afecciones hepáticas.

La más común de todas es la miel mil flores, que se obtiene, obviamente del néctar de muchas flores distintas. Ésta es ideal para los catarros porque es antimicrobiana y antiséptica.

Como la miel es un alimento con muy poca agua y muchos azúcares, los microorganismos no lo tienen fácil para estropearla. Podemos conservarla a temperatura ambiente durante un par de años si que se altere su química, pero si las condiciones de almacenamiento no son buenas o pasa mucho tiempo guardada, los mismos azúcares que la forman, se matan entre ellos y forman sustancias tóxicas.

Una de estas sustancias es el hidroximetilfurfural, que puede ser cancerígeno y debemos tener cuidado al almacenar la miel en plan súper-oferta-compro-quince, y retirar y reponer la que tengamos en “stock”. No sé si os dije que en Alimerka tienen unas mieles ecológicas impresionantes…

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La caballa o xarda, pescado de temporada saludable

Este pescado de mar, tan sabroso y manejable para los menos aventajados en la cocina es realmente uno de los pescados azules más sencillos de cocinar, baratos y fácil de encontrar.

Yo, como tengo raíces familiares en Cudillero, tengo la suerte de que cada vez que me acerco por allí, algún vecino me regala xardas recién pescadas y con la receta medio preparada. La última vez me las presentaron cortadas en pequeñas rodajas y adobadas en aceite y ajo. Sólo con freírlas en ese mismo aceite, se consigue un sabor espectacular. Este año, no dejéis de probarlas. Entre sus propiedades, os señalo las más interesantes. Todo sabe más rico si conocemos su valor.

Omega 3, el súper nutriente para el corazón: su carne es muy abundante en grasas de las buenas, sobre todo está compuesta de ácidos grasos omega 3:

De cada 10 gramos de grasa, 1,4g son ácidos grasos omega 3. Contribuyen a disminuir los niveles de colesterol, reducen triglicéridos en sangre y hacen la sangre más fluida, perfecto para evitar la formación de coágulos o trombos.

Proteínas buenísimas: la carne de la caballa supone una fuente genial de proteínas de alto valor biológico y vitamina B12; bastante más que los huevos y muchas de las carnes más famosas por su aporte de esta vitamina.

Fuente de vitaminas y minerales: es una excelente fuente de vitamina A, D y E, que la caballa alberga en su hígado y músculos. También contiene potasio, fósforo, magnesio, yodo, además de una dosis interesante de hierro.

Atención, los que necesitan controlar la sal o el ácido úrico en la dieta: si comparamos con otros pescados, la caballa presenta un contenido en sodio elevado (130mg por cada 100 gramos). Además ésta dosis aumenta hasta los 420mg si se trata de caballa en conserva, así que es importante limitar su consumo en caso de hipertensión arterial.

El mayor inconveniente que tiene la caballa es su contenido en purinas, que son el elemento químico que el organismo transforma en ácido úrico. En una dieta de tratamiento para la gota, mejor no incluimos la caballa.

Recomendaciones especiales: como tiene tanto interés nutricional, y además podemos disponer de ella fileteada y sin espinas, resulta muy cómodo para utilizar en los menús de los más pequeños y de las personas mayores con dificultades de masticación.

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Alimentación para ir al gimnasio

Seguramente habréis notado que cuando se va al gimnasio con hambre o con el estomago vacío, no se rinde al completo. También, si el estomago está lleno es posible que os sentáis mal mientras se hace el ejercicio. Este es un ejemplo de las típicas dudas que existen sobre la alimentación antes de hacer deporte. Hoy veremos el qué y el cuando comer, si tenemos una buena rutina deportiva.

Es importante no ir al gimnasio con el estómago vacío porque vamos a gastar energía y necesitamos tomar alimentos que nos la aporten. Pero comer justo antes del entrenamiento podría resentir nuestro estómago. Lo mejor es comer entre una hora y media, y cuarenta y cinco minutos antes de empezar a entrenar. Cada persona debe encontrar su momento adecuado. Algunos, con media hora antes se encuentran ligeros y preparados para correr, pero otros necesitan distribuir las tomas en dos partes. Una de ellas, hora y media antes y otra, 45 minutos también antes. Hay que probar.

La comida que hagamos debe contener carbohidratos y proteínas. Estos principios nutricionales son los que aportan energía al cuerpo, y dan soporte a la creación y reparación del músculo.

Si vamos a realizar un entrenamiento cardiovascular de más de 2 horas, un poco de carne baja en grasa acompañada de hidratos de carbono procedentes de cereales integrales, son la mejor opción. Durante todo este periodo de tiempo, vamos a necesitar mucha energía liberada de forma lenta.

Si nos acostumbramos a hacer ejercicio por la mañana, será más fácil incluirlo como rutina diaria. Lo tomaremos como una forma de empezar el día con energía, y además nos ayuda a regular el apetito. Pero, si vamos a hacer ejercicio por las mañanas no debemos hacerlo sin desayunar. Un ejemplo: Pan integral con café y batido de frutas, o tostadas con queso bajo en grasa y zumo, pueden ser dos buenas formas de preparar el organismo. Hay personas que se encuentran muy bien haciendo ejercicio sin desayunar, pero yo no lo recomiendo. Las hormonas que manejan la grasa y la energía, pueden jugar en nuestra contra a la larga como….engordar rápido si tenemos que dejar de hacer ejercicio 15 días, por ejemplo. Hay que evitar esto.

Después de una sesión intensa en el gimnasio debemos tomar un tentempié como un zumo, un yogur, un puñadito de frutos secos, queso fresco con fruta o una barrita de muesli.

Si vamos al gimnasio por la noche, después de trabajar, el ejercicio nos servirá para liberar el estrés y la tensión acumulados durante todo el día. Así se duerme mucho mejor. Después de ir al gimnasio, debemos tomar una cena ligera pero que contenga también las proteínas para reestructurar nuestros músculos, y los hidratos de carbono adecuados para recuperar el glucógeno, que es la famosa reserva de energía que tenemos dentro de nuestros músculos y que seguramente, hemos agotado con el ejercicio.

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Nutrición y Semana Santa

La Semana Santa es una de las fechas del año más marcadas por la tradición y las costumbres a nivel alimenticio. Aunque muchas familias ya no siguen los dictados de la religión, esta época es una estupenda excusa para rescatar muchas recetas, ricas y nutritivas.

Durante la Semana Santa, la tradición invita a sustituir la carne por pescados o legumbres, y es el bacalao el producto estrella de estas fechas.

  • Potaje de vigilia. Es el plato por excelencia de los viernes de cuaresma para aquellos que quieren evitar comer carne. Existen multitud de variantes, en función del lugar donde nos encontremos, aunque el más habitual es el de garbanzos con espinacas y bacalao.
  • Frituras de bacalao. Tortillas, buñuelos, fritos rebozados o croquetas.
  • En platos de cazuela como el bacalao al pil pil.

El bacalao puede considerarse el más magro de todos los pescados porque añade a la dieta muy poca grasa. Además de ayudarnos a combatir el colesterol o problemas cardiovasculares, resulta muy fácil de digerir. A nivel nutritivo, interesan sus vitaminas A, D y el cinc.

Seguro que también os acordáis de que en Semana Santa se toman sopas de ajo. Es un plato muy sencillo, nutritivo y energético. Ajo, azafrán, huevo y pan.

También, en este caso, podemos aprovecharnos de las propiedades beneficiosas del ajo que entre otras cosas, ayuda a bajar los niveles de tensión arterial, de colesterol, mejora la circulación y evita las infecciones por su poder antiséptico.

Si echamos una ojeada al panorama del dulce de semana santa, encontramos diversas delicias. Hay autentica variedad y riqueza en repostería típica de esta época.

  • Torrijas. Rebanadas de pan empapadas en leche o vino, fritas en aceite y endulzadas con miel.
  • Pestiños. Una masa de harina muy fina, endulzada con abundante miel.
  • Hornazo. Uno de mis favoritos. Es un tipo de empanada rellena de distintos productos dulces o salados. Dependiendo de la zona donde se consuma, tiene distintos ingredientes. Desde azúcar y cabello de ángel, hasta estar repleta de trozos exquisitos de embutido

Si algo tienen en común todas estas recetas, es que son muy energéticas, ricas en grasas y aportan muchas calorías. Si conseguimos productos caseros, con ingredientes de calidad, y los consumimos con moderación, podemos disfrutar de los manjares de Semana Santa con consecuencias reversibles. Al volver a la rutina, lo primero que haremos será organizar comidas ligeras para deshinchar, devolver el correcto ritmo intestinal y recuperar el orden que nos da tanta salud.

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Plan de comidas para los mayores de la casa

Hoy vamos a ver cuales son los puntos críticos de la alimentación de los familiares mayores que viven con nosotros.

Control de peso y raciones: No podemos ser muy estrictos en cuanto a su dieta. Por ejemplo, si tiene sobrepeso desde hace años, debemos pautar una alimentación que frene la subida y le haga perder algún kilo. Nunca le haremos perder peso de forma drástica, porque podríamos ocasionar algún problema que empeore su calidad de vida o le haga enfermar. ¡Ojo con hacer dieta sin sentido!

Reparto de comidas en el día: O se toman al menos tres comidas completas o se reparten los alimentos en pequeñas tomas a lo largo de todo el día. Escojamos la opción que escojamos, es importante establecer un horario fijo de comidas con una rutina muy pautada. Es bueno para todo: el sueño, el humor, la energía…

Muy importante: la hidratación. Recordarle que beba agua varias veces al día, aunque no sienta sed. Es habitual que la sensación de sed disminuya. Hay que insistir en la importancia de beber agua para evitar la deshidratación y también para ayudar a masticar, ya que la secreción de las glándulas salivares disminuye con los años. El agua hidrata la fibra de los alimentos para que el tránsito intestinal sea correcto. A mi me gusta añadir todos los días un sobrecito de Plantago Ovata en los desayunos. Una fibra estupenda que no genera costumbre.

Atención a la dentadura. Es importante adaptar los platos al estado de la dentadura de la persona. Las cremas, purés, caldos y sopas suelen ser una buena opción para los casos en los que por pereza o por cansancio al masticar, se dejan los alimentos en el plato. Si se dan muchas vueltas a cada bocado, es mejor plantearse cuanto antes las texturas más agradables y fáciles de masticar para no provocar una malnutrición.

Esta es una sencilla estructura de menú para que no falte de nada.

Desayuno: leche semi-desnatada con café, pan, cereales o bollería (no grasa) con mermelada, frutas asadas o desecadas. Sobrecito de Plantago Ovata.

Media mañana: fruta o infusión con alguna galleta integral muy rica en fibra.

Comida: pasta, arroz o legumbre. Fundamental variar cada día. Carne poco grasa o pescado blanco o azul con guarnición de verduras.

Merienda: Yogur con galletas o tostadas.

Cena: Sopa, pasta, verdura o patata. Pescado, huevo o queso.

En los postres, fruta o yogur de ciruelas. Y antes de dormir, un vaso de leche caliente de vaca, soja, avena o una infusión con una fruta asada.

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Alimentos realmente ricos en potasio

Me encanta cuando alguien goloso y en plena dieta, justifica el comerse un plátano diciendo que ha tenido un calambre muscular y necesita potasio. Pocos saben que es el magnesio el que en realidad interviene en el problema de los calambres y en esto, el plátano tiene mucho que decir porque aporta una buena ración, pero en potasio, es bastante normalito.

El potasio es un mineral que interviene en la contracción muscular, pero sobre todo tiene importancia porque equilibra la famosa bomba de sodio y potasio que maneja el líquido en el cuerpo. Para los hipertensos o para las retenciones de líquidos, el potasio es fundamental.

¿Dónde lo encontramos?

Pipas de girasol: 6400mg. por cada 100g.

Albaricoque seco: 1880mg. por cada 100g.

La soja como legumbre: 1730mg. por cada 100g.

Habas de todo tipo: 1160mg. por cada 100g.

Tomate en salsa: 1150mg. por cada 100g.

Pistacho y uvas pasas: 1000mg. por cada 100g.

Guisantes, higos y nueces: Alrededor de los 900mg. por cada 100g.

Las frutas son también unos alimentos muy interesantes de cara a añadir potasio a nuestro organismo por lo fácil que es tomarse una pieza.

Parece que el plátano con sus 350mg, es el estandarte de los poseedores de potasio, pero el melón con 320mg se le acerca mucho.

Las nectarinas y los melocotones aportan 250mg, que no está nada mal y engordan poco.

Las moras también son una opción más golosa con 257mg.

La piña, que es una de las frutas más indicadas para las dietas, aporta unos 250mg. Diríamos que la piña es la fruta ideal para completar el potasio que se necesite.

La naranja tiene 200mg. por cada 100 gramos. En un buen zumo, ingerimos una generosa ración de potasio.

Y por último, las peras y manzanas que rondan los 120mg.

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