Cómo recuperar el orden dietético y la salud después de los excesos de la Navidad

Recupera tu peso tras los excesos navideñosVamos a empezar el año de verdad, porque seamos sinceros, el año empieza después de Reyes. Los buenos propósitos siempre incluyen el ejercicio, el cambio de hábitos soñados del tipo, me voy a levantar a correr a las 6 de la mañana, el último minuto de la ducha será con agua fría, etc. Aunque con volver al peso que teníamos antes de Navidad y abandonar esa sensación de empacho y alcoholismo pasivo que se sufre en estas fiestas, ya habremos logrado bastante.

Eso sí, hay que hacer este proceso con caridad con el propio cuerpo, porque lo que apetece después de los excesos es simplemente dejar de comer y de beber durante días, aunque la realidad hace que igual nos alivia no cenar un par de días, pero el hambre va a estar ahí y el organismo, que tiene que seguir funcionando, necesitará cosas.

Si hemos seguido algunos de los consejos que tratamos en este blog, llegaremos muy bien y sin empachos excesivos a comenzar el año, pero también es posible que haga falta un poco de limpieza.

- Lo más importante es ordenar de nuevo los horarios. Una toma cada tres horas partiendo del desayuno. Que no falte ninguna.

- Si es necesario, porque hayamos acumulado un hermoso estreñimiento navideño, podemos añadir tres cucharadas soperas de semillas de lino sin remojar, distribuidas a lo largo del día dentro de las comidas. Se toman con agua.

- Desayuno con 2 tostadas y café. Tentempiés cada tres horas con zumo o infusión + fruta.

- Comida y cena. Un plato de hortalizas o verduras, en crudo o cocinadas, que ocupen la mitad del plato. En la otra mitad del plato repartimos una ración pequeña de carne o pescado con una ración semejante de arroz o pasta integrales los dos.

- Seguiremos de este modo durante una semana completa y lograremos lo primero, deshinchar. En tres días, ya lo notaremos. El resto de la semana, se eliminará grasa interna, que dificulta la función digestiva y que es la que sale en las analíticas después de una época de frenesí.

- Muy importante no tomar nada de alcohol durante esa semana. El proceso de limpieza se acelerará considerablemente.

- Durante las tres horas que habrá entre cada toma, solamente beberemos agua. Ni infusiones, ni zumos. Agua.

- A todo esto, debemos añadir un paseo de una hora a muy buen ritmo y sin parar. Como ejercicio es suficiente. Si no apetece apuntarse a un gimnasio, no puede ser excusa para no caminar un buen rato todos los días.

- Si nos portamos bien con el plan, podemos terminar la semana con dos kilos menos y con una sensación de ligereza muy agradable. Vitalidad, control del hambre y ganas de hacer cosas.

Con estos sencillos consejos, vamos a restablecer la salud en pocos tiempo. No hacen falta grandes sofisticaciones depurativas para lograr una sensación de limpieza y pureza de cuerpo y mente. Es más, me atrevería a decir que cuanto más extrema os parezca una dieta de limpieza, más alejada de la salud estará. Tengo comprobado que depurar comiendo, es posible y además es mucho más sano y permanente. Las dietas depurativas radicales, tienen mucho efecto rebote. Cuidado con esto y sobre todo con quien las propone.

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¿Alimentos integrales o refinados?

Todo sobre los alimentos integralesTodo lo que incluye la palabra “integral” a cualquier producto, parece que se transforma en saludable, ligero e incluso adelgazante. Tenemos que saber en que consiste un alimento integral para poder entender sus propiedades reales.

Un producto es integral cuando la harina que se usa en su composición, procede de cereales no refinados. Esto significa, que al cereal no se le ha eliminado la cáscara que lo envuelve y esta pasa a formar parte del alimento final.

Arroz integral. Tiene una capa dura por el exterior que le da una consistencia menos tierna que el arroz blanco o refinado. Para su cocción, es mejor utilizar olla express o simplemente hervirlo con abundante agua durante más de 20 minutos para luego lavarlo un poco y eliminarle el exceso de almidón.

Pasta integral. Se utiliza la sémola de trigo completa, sin refinar y sin limpiar. Por esto adquiere ese tono oscuro y al cocer, permanece “al dente”, aún pasándonos del tiempo indicado.

También podemos utilizar el cus-cus integral, o diversos tipos de harinas integrales gracias a las que se fabrican multitud de panes, pasteles, bizcochos y gran variedad de repostería.

Es importante saber que lo integral no adelgaza. Los productos preparados con cualquiera de las dos harinas, tienen más o menos las mismas calorías, pero hay un montón de beneficios en los integrales, que vamos a resumir.

- La cantidad de fibra que tienen los productos integrales es de 10 veces mayor que en los refinados.

- La fibra del cereal integral tiene la propiedad de ayudar al organismo a eliminar el exceso de colesterol.

- Los productos integrales tienen la capacidad de hacer más estable el perfil de glucosa en los diabéticos. Esto quiere decir, que si un diabético utiliza alimentos integrales de forma habitual en su dieta en vez de los hidratos de carbono más habituales como el arroz blanco, la pasta refinada o la patata, conseguirán un control más preciso de sus niveles de azúcar en sangre que repercute muy positivamente en su salud.

- La cáscara de los cereales contiene gran variedad de minerales y vitaminas. Las más importantes, la gama de la vitamina B, que protege al sistema nervioso y controla la ansiedad. Por eso son ideales para hacer una dieta.

- Para los deportistas o personas con un nivel de actividad alto por su trabajo o tareas cotidianas, los productos integrales, gracias a esa capacidad tan útil de gestionar la energía lentamente hacen que el hambre y la sensación de “bajón” aparezcan mucho más tarde de lo habitual, ayudándonos a mantener la atención y la vitalidad.

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Sobrevivir a la navidad sin coger un gramo es posible

Fiestas navideñasCuando se acerca esta época de comidas constantes, algunas personas tiran la toalla desde la primera cena de empresa. El plan que me proponen muchos es el de dejarles manga anchísima hasta pasado el día 6 de enero.

Esta forma de plantearse la navidad nunca funciona porque existen mil posibilidades de reunión con comidas y no podemos abrir la veda total. Está comprobado que si se come bien el resto de los días que no son para celebrar, podemos llegar a enero en el mismo peso y tan contentos. Sobretodo, habiendo disfrutado a tope de las reuniones que hayamos tenido.

Cómo hacemos esto, pues bastante sencillo. Vamos a dividir las comidas de cada día en tomas, es decir, el desayuno, la comida y la cena son tres tomas.  En 20 días de navidad que podemos contar más o menos, vamos a tener unas (20 por 3) 60 tomas. Si de éstas, hacemos “mal”, es decir, de fiesta unas 10, pues nos quedan 50 tomas perfectamente asumibles para hacer unos platos ligeros que nos permitan rebajar la saturación de tanta pitanza.

Tenemos que olvidarnos de ese dogma de dieta pachanguera en la que nos contaban que si estropeas una comida, rompes la dieta completamente y hay que empezar de cero confesándose previamente y a empezar de nuevo el lunes. Nada que ver. Si esto fuera así, ¡estaríamos todos gordísimos! Entender y confiar que lo que cuenta es cada toma, nos da la clave de la libertad dietética. Podemos disfrutar si luego volvemos. Volver siempre al orden después del desorden. No esperar al lunes.

Las comidas ligeras deben tener un control férreo de las proteínas. Una ración muy ajustada (rondando los 80 gramos) de carne o pescado, sin yogurt de postre, que también son proteínas. También añadiremos una cantidad de arroz, pasta o patata (lo que pueda ser integral, mucho mejor), proporcionada a ojo con la proteína, es decir, similar montoncito. Misma cantidad de las dos partes. Y lo que nos va a saciar realmente, es el volumen descontrolado que podemos añadir de verduras cocinadas tipo pisto, crema de verduras, verduras a la plancha o una salsa de tomate muy rica en vegetales; lomito pequeño de bacalao con pisto y una patata panadera; arroz con pollo y setas en la proporción pactada, etc.

Con comidas y cenas así, cuando no haya planes gastronómicos, vamos sin duda y perder esa hinchazón digestiva propia de las fiestas. Además, comida llama comida. Cuanto mas comemos, más podemos comer. Esta norma también funciona al revés, cuanto más ligero se come, antes nos llenamos y menos comemos. Lo ligero nos devolverá el hambre sana para disfrutar y llenarnos antes en el siguiente banquete.

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Como utilizar los alimentos precocinados (parte II): legumbres y verduras en latas y envases de cristal

Como utilizar los alimentos precocinadosMuchas personas creen que los alimentos cocidos y envasados son algo a evitar porque tienen aditivos ideados para anteponer el aspecto y la conservación del producto a la salud de los seres humanos. Pues no. Gracias a la legislación alimentaria y al nivel de educación nutricional que tenemos, nos hemos hecho más exigentes y las marcas comerciales se esmeran mucho en sacar al mercado productos muy bien tratados. Por esto, los alimentos cocidos y envasados son perfectamente válidos para el consumo habitual y ayudan a tener una dieta equilibrada.

Un consejo: siempre es mejor usar botes que hacer una comida desequilibrada porque tengamos prisa o no nos haya dado tiempo a ir a la compra. Solamente debemos conocer algunos puntos importantes a la hora de escoger y preparar estos productos.

1 – Escogemos productos de primera calidad. Las marcas blancas son una buena elección siempre que la etiqueta indique que es de primera.

2 – En el caso de las verduras, los botes de cristal mantienen mejor el sabor que las latas. Estas últimas acidifican un poco más el alimento y en caso de verduras como la alcachofa, hacen que gusten menos. Muchas personas descartan esta verdura por haberla probado una sola vez y en lata. Hay que darles una oportunidad en bote de cristal y se nota la diferencia. La dulzura del sabor, la textura más suave…

3 – Es muy importante lavar muy bien el alimento, con un escurridor y con el chorro de agua un buen rato, hasta que esta salga bien limpia y sin espuma. Esto es fundamental en el caso de las legumbres cocidas ya que su líquido conservante tarda un par de minutos en eliminarse.

4 – También es importante cocinar el alimento un poco más. Es decir, en el caso de una verdura salteada con jamón, bajar el fuego al mínimo y dejarla unos minutos para que se guise. Las legumbres se pueden incluso cocer un buen rato sin que se rompan, después de lavarlas bien para que quede bien cocinado su acompañamiento de verdura, de embutido, etc.

Una vez limpio el producto, podemos saltearlo, cocerlo con otros alimentos, añadirlo sin más a ensaladas o como guarnición fría, etc. Cada uno a su gusto.

Actualmente algunas legumbres vienen acompañadas de una ración equivalente de verdura. Esto es muy práctico para una emergencia, o para alguien que vive solo o le guste poco cocinar. Estos preparados, lavándolos muy bien, se pueden cocer un poco más con un sofrito y un caldo, para conseguir un plato de cuchara muy respetable.

Algunos/as dirán… “Es mucho mejor hacerlo en casa todo natural…” Claro que sí. Esto no es apología de la conserva, pero la realidad nos muestra la evidencia: hay que aprender a manejar todos los productos que están a nuestra disposición, para que todo el mundo pueda prepararse la comida y estar bien alimentado.

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Como utilizar los alimentos precocinados (parte I)

Productos precocinadosHay para todos los gustos y necesidades. Pero también los hay más y menos recomendables. Lo que no hay que hacer es tenerles miedo ni demonizarlos sin primero valorar sus virtudes conociendo sus defectos.

En alimentos precocinados podemos situar desde los botes y latas de verduras y legumbres precocidas, hasta las lasañas y pizzas. Creo que hoy me ocuparé de estos últimos, que son los que más apetecen y nuestras conciencias nos alertan. Iremos repasando todo tipo de alimentos poco a poco.

Para empezar, si el alimento no está fresco, tenemos que saber que no aporta nutricionalmente lo mismo que si lo estuviera. Esta es una de las razones por las cuales la alimentación no puede basarse en estos productos. En muchas ocasiones, el precocinado está “enriquecido” con aditivos que mejoran sabor, le dan espesor, visualmente mejoran su aspecto o cualquier atributo que se desee amplificar como medida atractiva. Una trampa típica. Si se le añade como antioxidante, acido ascórbico, que no es otra cosa que vitamina C, escriben en la caja, ¡enriquecido en vitamina C!, como si la hubieran añadido para evitarnos un catarro… Es muy divertido.

También podemos añadir al conjunto de pegas, su precio respecto al alimento fresco, sus embalajes que contaminan o el poco control del tipo de grasas que se utilizan. A mi personalmente, también me gusta saber que la comida que ingiero esté preparada con manos amables, poca prisa y cierto amor. Esto ya es romanticismo particular, pero seguro que hay alguien al que también le importa.

Los tiempos han cambiado, amigos, muchas empresas se han empleado duramente en mejorar estos productos hasta el punto de que realmente podemos encontrar un balance muy adecuado de sus pros y sus contras. Se gastan realmente fortunas en modificar sus criterios de calidad respecto a estos alimentos y hacérnoslo saber. Por eso, unas indicaciones de consumo:

Una vez a la semana y por puro placer, se puede tomar una pizza congelada o una ración de croquetas o una lasaña. No hay ningún problema. Nuestro organismo sano y bien nutrido, se deshace de los excesos sin más. Otra cosa distintas es pretender utilizar estos alimentos para hacer el grueso de su dieta. Durante una brevísima temporada, igual, pero no es un buen plan de largo.

Un huevo frito con 4 croquetas congeladas de alguna marca buenísima que las hay, más una buena ración de pisto o ensalada, es una cena buenísima sin mácula. Pero no a diario.

Alguna vez me han preguntado algo como:

- “Es que si yo no como este tipo de alimentos, por las prisas que llevo, debería comer en cualquier bar”.

- “¿Es mejor comer precocinado o comer fuera de casa tipo menú del día estándar?”

Yo también valoro mucho el descanso como medida saludable y sé a ciencia cierta, la cantidad de problemas que produce el comer siempre fuera de casa a nivel de digestiones, hinchazón por cansancio, que lo hay, aumento del stress en general…por esto, en mi respuesta pesa mucho el poder dedicar un rato agradable y sosegado a la comida. Lo mejor sería, encontrar un sitio donde cocinen ligero, llevarse la comidita a casa y descansar 15 minutos muy relajado. Utopías del siglo XXI.

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¿Qué está pasando con la obesidad infantil?

Obesidad infantilEl sobrepeso en los niños está siendo un tema preocupante que merece que le demos un espacio en este blog. En este post, me gustaría que todos pudiéramos reflexionar sobre las ideas que yo misma pueda presentar, junto con las que todos vosotros podáis aportar, ya que este tema encierra una combinación de factores particulares que a todos nos puede interesar conocer para mejorar. Por esto, os animo encarecidamente a que intentemos aportar luz a los entresijos del problema de la obesidad infantil.

¿Dónde empieza el sobrepeso? Desde mi punto de vista y por mi experiencia en la consulta, las claves de este problema están por un lado en que la transición de la alimentación no está acorde con el crecimiento y la actividad.  Esto es, un niño de 12 años, que no hace ejercicio porque le traen y le llevan, le gusta el ocio relajado y no le controlan lo que compra en el kiosko, no puede merendar como un pequeño de 6 ó 7 años, con cereales, bocadillo y yogurt . Parece obvio, pero debe ser complicado darse cuenta de cuando es el momento de modificar la comida más delicada de los niños, la merienda. Al primer signo de aumento de peso, esta es la primera comida a recortar. Un pequeño bocadillo con un zumo, puede ser una alternativa con buenos resultados. Con el cambio, habrá un “mamá tengo hambre”, pero en tres días se pasará. Ese hambre es un problema de costumbre.

Muchas de las visitas a la consulta de nutrición para niños, suelen ser en compañía de madres, abuelas o servicio doméstico, sorprendentemente. La vida “moderna”, los tiempos difíciles en los que hay que ceñirse a horarios infernales, hacen que los niños puedan estar al cargo de personas diferentes, con distintos criterios e intereses. Podemos sacar algo en claro, si los que cuidan, no saben comer, se les va de las manos. La ayuda profesional en estos casos es fundamental. Un plan escrito que todos sigan.

También es importante saber que una adaptación excesiva de la comida de toda la familia a la restricción que impone el niño, deja secuelas futuras en la educación nutricional. Este tema puede dar para mucho, pero solo un matiz interesante. Hay muchos adultos con sobrepeso, que siguen siendo niños tiranos porque solo comen lo que les produce satisfacción, lo que les gusta muchísimo y punto. Redactan una lista interminable de alimentos que no comerán bajo ningún concepto aunque no los hayan probado. Esto es una reminiscencia de un niño “mal comedor” al que sus padres se adaptaban. Mal plan.

La obesidad suele aparecer cuando los niños van creciendo, empiezan a tener más horas de clase, más tiempo sentados, más deberes, etc., y la alimentación sigue siendo parecida a la de un niño pequeño que pasa jugando gran parte del día, en movimiento y en el que sus padres deciden qué es lo que va a comer. Es aquí cuando debemos coger papel y lápiz, y valorar por un lado: actividad, horarios, tiempo entre comidas, actividades extraescolares, estudiar brevemente los puntos débiles como gustos reducidos, ocio sedentario, genio y figura en sus decisiones al respecto de qué va a comer y qué no, y con todo esto diseñar un plan con ayuda, si es necesario, que frene el incremento de peso. Se puede hacer. Es más fácil de lo que parece.

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